Posts etiquetados ‘Reseña’

normal

NORMAL (Roberto López- Herrero)
Por Guille

Tengo que reconocer que hubo dos cosas que llamaron mi atención cuando esta novela cayó en mis manos. La primera, su título. Normal se me antojaba algo ambiguo y poco atractivo. Muy, valga la redundancia, normal. Casi vulgar. El segundo motivo fue preguntarme por qué el autor ocultaba la inicial de su nombre. «R, ¿de qué? ¿De Raúl, de Rodrigo, de Rigoberto?», me pregunté. La respuesta solo me llegó al ver el nombre completo del autor en su cuenta de Facebook. Roberto López-Herrero. Una vez consultada su biografía en la solapa interior puede ver que su currículum era amplio y variado: actor, escritor, guionista, etc., tanto en el medio radiofónico como televisivo. En la contraportada, la sinopsis tampoco aportaba grandes datos sobre la trama:

«El asesino era… normal» es la única descripción que Félix Fortea, policía de homicidios, recibe cuando interroga a los testigos de un crimen a plena luz del día. ¿Cómo detienes a un homicida que puede ser cualquiera? ¿Qué es ser “normal”? Un elenco de personajes con sus fallos, rarezas y taras se unen para detener a un criminal que parece camuflarse exhibiendo su aparente normalidad. Una novela negra en la que R. López-Herrero pone en duda el concepto de normalidad imperante en nuestra sociedad.

Aun con todo, decidí sumergirme en su lectura y mi primera impresión es que se trata de una novela en general bastante lograda, que mantiene en todo momento la tensión y, sobre todo, que refleja con acierto un conjunto de personajes, no por arquetípicos de cualquier novela policíaca, nada sencillos de plasmar en un papel. De un lado tenemos al asesino en cuestión, un ser en apariencia normal, al que los pocos testigos que han visto retratan de esa forma. Nadie es capaz de reconocer algún rasgo distintivo del supuesto asesino y las pocas pruebas que existen no sirven para elaborar un retrato fidedigno. Las víctimas son aleatorias y las maneras de matar distintas. El caso se le asigna al inspector de homicidios Félix Fortea, una especie de alter ego del autor (al menos en cuanto a los rasgos físicos), un policía concienzudo que se entrega a la caza del asesino junto a una nómina de secundarios, como digo, arquetípicos, pero aparentemente inevitables en este tipo de novelas. Así tenemos al inspector Manuel Pacheco, guaperas y bocazas; el inspector Pablo Grau, el gay musculoso que no acaba de encajar en la comisaría; el comisario Vila, hostil y enérgico; la psicóloga Lara Martell, empática y amable; o la inspectora Paula Carrasco, egocéntrica y mediática. Como pueden comprobar, todo un catálogo de personajes variopintos que para nada podrían considerarse como normales.

Como verdaderos aciertos de la novela yo destacaría dos. De un lado la habilidad de López- Herrero para hacer que cada personaje hable y se exprese con voz propia. En el caso del asesino, esa circunstancia realza su compleja personalidad y expresa sus motivaciones para causar las muertes que lleva a cabo. La alternancia del uso de la primera y la tercera persona dotan de dinamismo y tensión a la narración y permiten tomar cercanía o distancia de los hechos con mayor implicación. De otro lado, los diálogos y el ritmo narrativo. López-Herrero ha colaborado como guionista con numerosos programas televisivos y radiofónicos y eso creo que se nota. Las frases suenan con naturalidad y las expresiones son cotidianas, llanas, muy cercanas al lenguaje actual. Las escenas fluyen y la narración en ningún momento se vuelve plomiza ni aburrida. Esos en mi opinión son dos logros importantes a tener en cuenta en un autor singular que, sin duda, se divierte con lo que narra y con la manera de hacerlo pero del que, en mi opinión, se puede esperar más en algunos aspectos, como por ejemplo la elección de las tramas y el dominio del suspense. Algo que es complicado plasmar en una primera novela negro-policíaca, pero que con esfuerzo y dedicación no serán problema en un futuro.

 

Valoración:   7

 

Roberto López Herrero (Madrid, 1970) es un escritor, guionista, actor, director y locutor de programas de televisión y radio español. Ha trabajado en distintos espacios a nivel nacional y autonómico entre los que cabe destacar Pecado Original, Saturday Night Live, El Método Gonzo, En Antena, Un Paseo por las nubes y A 3 Bandas entre otros en televisión. Como actor ha participado en algunos capítulos de series como Maneras de sobrevivir o Saturday Night Live. En radio ha trabajado en Te doy mi palabra (Onda Cero), El Jardín de los Bonsais (Punto Radio), La Mirada Cítrica (RNE), así como colaborador de Queremos Hablar (Punto Radio).

Es autor de dos novelas de humor: Antonio mató a Luis en la cocina con un hacha porque le debía dinero y Una conspiración mundial secuestró a mi perro para que yo no contara todo lo que sabía.

 

 

MANGUIS

Publicado: 22 junio, 2016 en Reseñas
Etiquetas:, , , ,
Manguis portMANGUIS  (Paco Gómez Escribano)
Por Guille

Corre el año 1972 en Canillejas, un barrio del extrarradio de Madrid. Todos esperan que Luis Fores, inspector jefe en la comisaría de San Blas, sea nombrado subcomisario. Sin embargo el cargo es finalmente para Jerónimo Cabezas, un inspector más joven y con nuevas ideas, como quieren los de arriba, debido al cambio político que se avecina. Esto colma el vaso de las aspiraciones del veterano inspector que decide tomarse la justicia por su mano organizando un atraco a un furgón blindado y garantizarse así una jubilación de oro. Para ello se alía con el Torre, uno de los capos del barrio, en quien delega para conseguir las armas y reunir un equipo de personas de confianza que finalmente resultan ser dos putas, un yonqui y dos politoxicómanos.

 

Con este planteamiento de arranque, y disculpen la crudeza, es jodido resistirse a no echar una ojeada a la última novela de Paco Gómez Escribano. Tercera parada, más que trilogía, de una especie de todo que arrancaba con Yonqui (2014) y Lumpen (2015), llega en 2016 esta Manguis que supone el regreso al barrio de Canillejas y a una serie de personajes tan castizos como demoledores.

En Manguis asistimos a una trama desenfrenada que gira en torno a un atraco. Como en una especie de duelo interpretativo que a mí se me antoja sucesor de aquel entre el Gallego y el Dientes de la novela Prótesis de Andreu Martín, el dúo formado por el Torre y el inspector Luis Fores nos regala momentos de alta calidad literaria. Junto a ellos, personajes como el Rata, el Pitufo, el Cabezón o la Rosi: putas, drogadictos, chorizos, en definitiva, un conjunto variopinto de perdedores y fracasados, gente de baja estofa en busca de la gran estafa. En Manguis no encontraremos grandes arcos de transformación de los personajes: no hay niños buenos que terminan siendo asesinos o delincuentes ni tampoco hay ladrones en busca de redención. Y ni falta que hace. Aquí todos saben a qué carajo han venido: a pegar el palo de sus vidas y (lamento el spoiler) a fe que lo conseguirán. Solo que, como ocurre después de todo gran robo, las cosas no suelen salir como se han elucubrado y los descuidos suelen ser fatales. Paco Gómez Escribano se saca de la manga (y del magín) una novela contundente, rauda y adictiva que en muchos matices comparo con Sociedad Negra de Andreu Martin y, sobre todo, con La estrategia del pequinés de Alexis Ravelo, dos novelas magníficas frente (o junto) a las que Manguis no desmerece en absoluto.

Poco más hay que añadir. Si acaso, que es de agradecer a la editorial Erein, y más en particular a su colección Cosecha Roja, la publicación de títulos y autores alejados del circuito de masas y que, por descontado, rebosan calidad literaria. Por citar al propio Paco Gómez Escribano, «novelas que no están focalizadas en escenarios que todos estamos hartos de reconocer» y que muy poco deberían importar a los lectores ávidos de nuevas y fértiles experiencias. De modo que disfruten de esta estupenda novela. Su cerebro y su alma lo agradecerán.

 

Valoración:  8

 

Paco Gómez Escribano es Ingeniero Técnico Industrial en la rama de Electrónica. Hasta ahora ha publicado cuatro novelas: El círculo alquímico (2011) y Al otro lado (2012), ambas con la editorial Ledoria, con gran éxito entre sus lectores. Con Yonqui (2014), de la editorial Erein, y Lumpen (2015), con la editorial Pan de Letras y escrita a cuatro manos con el escritor Luis Gutiérrez Maluenda, aborda de lleno el género negro. Junto a Manguis comprenden un recorrido fascinante por el barrio del propio autor, Canillejas, situado al este de Madrid. Escribe en diversas publicaciones dedicadas al género negro, en sus blogs y en su página web.

 

 

 

 

 

 

 

Vías muertas

Publicado: 15 junio, 2016 en Reseñas
Etiquetas:, , ,

 

vias+muertasVÍAS MUERTAS  (Susana López)
                                                                               Por Fercar

 

Sinopsis contraportada
Tras sufrir un intento de atentado terrorista en Bilbao, el inspector Pérez Jiménez, hijo de un dirigente local de la izquierda leonesa en la época de la dictadura, pide el traslado a una ciudad más tranquila: Segovia. Con la esperanza de poder iniciar una nueva vida, llega sólo a su nuevo destino, después de que su mujer le haya abandonado por un agente de seguros. Nada más instalarse en la ciudad castellana, el policía, que se siente abatido por su soledad, deberá resolver un caso de doble asesinato: el de dos mujeres que son tiroteadas al bajar del tren en la estación de un pueblo llamado Ribajo.
Acompañado de los agentes García y Fuentes y de una sobrina del comisario Gámez, a quien el inspector no soporta, Argimiro Pérez Jiménez deberá realizar la investigación en un ambiente caciquil y paternalista que no le gusta y buscar los puntos de conexión entre dos víctimas que ni siquiera se conocen. Unos jóvenes de la ultraderecha, el párroco del pueblo y una monja se convierten en sospechosos.

 

Una de las características de la novela negra nórdica, tan de moda por estos lares en los últimos años, es que en muchas ocasiones las tramas se han alejado de las grandes urbes: con sus barrios peligrosos por los que pululan gente armada y sin escrúpulos; sus prostíbulos, llenos de fulanas ligeras de ropa y fulanos de moral ligera; sus matones, sus traficantes, etc… para adentrarse en pueblecitos de aspecto inocente e idílico donde parece imposible que pueda suceder nada malo. Escenarios en los que tal vez no desentonarían demasiado los personajes de Agatha Christie, pero en los que resulta difícil imaginar que pudiesen campar a su anchas personajes como Sam Spade, Philipe Marlowe, Toby Peters, El agente de la Continental o incluso Nestor Bruma, y en los que tampoco resultaría fácil encajar cualquiera de los personajes o tramas de autores tales como Leonard, Connolly, Ellroy, Vargas o incluso Markaris.

Aunque el noir patrio ha demostrado tradicionalmente su predilección por Madrid y Barcelona como anfitrionas de sus andanzas y ambas continúan siendo las ciudades de referencia, poco a poco han ido ganando protagonismo otros emplazamientos tales como el Bilbao de Touré, el Alicante del inspector Ramos, el Vigo de Leo Caldas, las Palmas de Gran Canaria de Eladio Monroy o la Pamplona de Lola MacHor y del Comisario Uriza, por poner solo algunos ejemplos; todas ellas ciudades más pequeñas, pero ciudades al fin y al cabo, con todo lo que eso implica.

Sin embargo, no sé si por la influencia de la anteriormente mencionada novela negra nórdica; por el auge que la novela de este género, venga de dónde venga, está teniendo en nuestro país (lo que conlleva que cada año sea mayor el número de títulos publicados y que a su vez fomenta la irrupción continua de nuevos autores), o por cualquier otra causa, pero lo cierto es que esos lugares aparentemente tranquilos e idílicos también han hecho su aparición dentro de nuestras fronteras. Tal es el caso de la famosa y aclamada Trilogía del Baztán, de Dolores Redondo, cuya primera entrega: El guardián invisible, vio la luz en 2013, o de la novela que ahora nos ocupa, publicada ese mismo año aunque con un impacto, probablemente no por una cuestión de calidad literaria, muchísimo menor.

Vías muertas se mueve pues por esos escenarios, concretamente un pueblecito imaginario de la provincia de Segovia, donde tiene lugar la mayor parte de la historia, con algún que otro breve salto al norte, y lo cierto es que si exceptuamos lo relativo al entorno en el que nos movemos, el resto se adapta con bastante facilidad a los parámetros habituales de una novela negro criminal, en este caso, aderezado generosamente con elementos propios del relato de costumbres.

La premisa inicial nada tiene de novedoso: un inspector resabiado que debe enfrentarse a un doble asesinato nada más llegar a su nuevo destino, al que se había trasladado, precisamente, en busca de tranquilidad y sosiego. Ni tampoco los personajes que acompañan al inspector en este viaje: un agente joven, bastante más idealista, y que ejerce el habitual contrapunto al protagonista. Un comisario sometido a los dictámenes del poder, y una becaria, familia del comisario y que le es impuesta al inspector, dueña de un carácter un tanto peculiar. Finalmente, un periodista metomentodo para ponerle la guinda al pastel.

Sin embargo los personajes resultan creíbles, los diálogos verosímiles y los escenarios, pese a que el pueblo no exista en la realidad, claramente reconocibles, como si estuviésemos paseando por la Castilla de Delibes, y nada de lo anteriormente mencionado resulta tarea sencilla, y menos cuando se trata de una ópera prima.

Susana López nos lleva de la mano marcando perfectamente el ritmo de la historia con un lenguaje sencillo y eficaz. Un ritmo pausado pero sin interrupciones, sin prisa pero sin pausa; introduciendo de vez en cuando algún elemento que juegue al despiste, pero sin giros bruscos ni ningún truco de prestidigitación con el que intentar dejar al lector boquiabierto. El desarrollo de la trama es principalmente lineal, permitiéndose algunos saltos al pasado para que poco a poco, y casi sin darnos cuenta, nos vayamos sumergiendo en las vidas y circunstancias de todos y cada uno de los personajes que deambulan por la novela.

No va a haber persecuciones frenéticas, ni tiroteos, ni explosiones. Uno no va a tener la sensación de estar atravesando un campo lleno de minas, ni de encontrarse enganchado a una trama de la que ya no va a poder escapar. Al contrario, en muchas ocasiones da la sensación de que te puedes desligar del libro con un leve tirón, dejándolo abandonado en cualquier rincón a su suerte; lo que sucede es que no te da la gana.

En cuanto hemos dejado atrás las primeras páginas nos encontramos a gusto recorriendo Ribajo y sus alrededores, con la certeza de que el lugar es menos bucólico de lo que podría parecer a primera vista, sumergiéndonos más en la biografía de los personajes y acompañando a Argimiro y compañía en su camino por intentar resolver el doble asesinato de Dahne y Olvido.

Valoración:       7


 

Susana López (Erandio, Vizcaya, 1963). Doctora en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco ha ejercido como profesora en varias universidades españolas, por lo que gran parte de sus publicaciones son trabajos de investigación referidos al mundo de la comunicación. Hasta ahora, su faceta en el ámbito de la literatura de ficción se ha desarrollado, sobre todo, en el género del relato breve, siendo galardonada con el Premio Iparragirre por su cuento Ausencia de madre y en el Certamen del Foro de la Memoria Histórica de Córdoba por La infancia usurpada, ambos publicados.

Con Vías muertas se adentra por primera vez en el género de la novela.

La playa de los ahogados
Por Fercar
La-playa-de-los-ahogados_cartelDirección:      Gerardo Herrero
Reparto:          Carmelo Gómez, Antonio Garrido, Luís Zahera, Marta Larralde, Carlos Blanco, Pedro Alonso, Fernando Morán, Celia Freijeiro.
Año:                     2015. Estreno 09/10/2015.
Duración:         96 minutos.
Género:             Thriller.
Guión:                 Felipe Vega y Domingo Villar.
Fotografía:       Alfredo Mayo.
Música:              Lucio Godoy.

 

Una mañana, el cadáver de un marinero es arrastrado por la marea hasta la orilla. Si no tuviese las manos atadas, Justo Castelo sería otro de los hijos del mar que encontró su tumba entre las aguas mientras faenaba. Pero el océano nunca ha necesitado amarras para matar. Sin testigos ni rastro de le embarcación del fallecido, el inspector Leo Caldas se sumergirá en el ambiente marinero del pueblo, tratando de esclarecer el crimen entre hombres y mujeres que se resisten a desvelar sus sospechas y que, cuando se decidan a hablar, apuntarán en una dirección inesperada.

 

Adaptación fidedigna de la novela homónima de Domingo Villar, tanto en la trama y en la naturaleza de los personajes que por ella transitan, especialmente apreciable en la pareja de policías protagonista, como en la importancia que adquiere el paisaje y el aliento de la tierra donde se desarrolla la acción, aspecto este que no resulta extraño si tenemos en cuenta que el propio Domingo villar es coautor del guión junto con el veterano Felipe Vega.

playa ahogados2Con estos ingredientes, Gerardo Herrero (Crimen con vista al mar, Silencio en la nieve) nos prepara un plato cuidadosamente elaborado con cada elemento, ninguno de ellos novedoso también hay que decirlo, dispuesto con criterio y  perfectamente aliñado, y donde tal vez su mayor desacierto esté en la falta de ritmo de algunos momentos junto con el excesivo diálogo intrascendente de otros.

No es este por tanto un filme de emociones fuertes y ritmo desenfrenado, de esos cuya intriga te cala hasta el tuetano y no te deja ni parpadear; pero Herrero no nos engaña. No hace malabarismos ni juegos de prestidigitación para poner sobre la mesa ingredientes anteriormente inexistentes sacados de alguna invisible chistera. Lo que vemos es lo que hay. La solidez del guión: con un misterio suficientemente complejo e imprevisible y con ciertos giros, más o menos inesperados; los inmejorables escenarios de las costas gallegas: sus paisajes, sus gentes, su gastronomía e incluso en muchos momentos su lengua y sus costumbres, y la nada desdeñable interpretación de los personajes, son los mimbres de los que se sirve para mantener el interés hasta el final.playa ahogados1

Este último es sin ninguna duda uno de los puntos más sólidos de la película. Carmelo Gómez demuestra, a nada que se esfuerce, que a día de hoy continua siendo uno de los actores más solventes de nuestro cine, compartiendo en este caso protagonismo con un Antonio Garrido, que si bien nunca ha sido santo de mi devoción, he de reconocer que cumple con creces ofreciendole el contrapunto y poniendo la chispa y el necesario toque de humor.

Si para terminar aderezamos el conjunto con unos secundarios, entre los que destacan Luís Zahera, Marta larralde y  Celia Freijeiro, que no desentonan en absoluto, obtenemos una cinta que aguanta el tipo y que se puede disfrutar con interés incluso en posición horizontal y con la barriga llena, sin correr excesivo peligro de caer en brazos de morfeo.

 

Valoración:       7

 

 

LUNA CALIENTE

Publicado: 26 febrero, 2016 en Reseñas
Etiquetas:, , ,

 

luna calienteLUNA CALIENTE (Mempo Giardinelli)
por Guille.

 

Es obvio que Luna Caliente es una novela de spoilers. O de un solo spoiler: es imposible revelar nada más allá del primer capítulo. En él asistimos a una cena de recibimiento a Ramiro Bernárdez, el protagonista, un joven abogado que ha regresado al Chaco después de su estancia como estudiante en París. La cena se celebra en casa de Braulio Tennembaum, un médico amigo del padre de Ramiro, con propensión a la bebida, casado y con una hija preadolescente (o púber como le gusta decir a los argentinos) cuyo nombre es Araceli Tennembaum (no confundir con la familia homónima de la película de Wes Anderson).

Como una especie de «Lolita precoz», Araceli Tennembaum, con su sensualidad y su belleza, desatará en Ramiro un deseo sexual y un ansia de posesión imposibles de refrenar. A ese deseo se sumará el calor sofocante del Chaco, con su perpetua luna caliente, que jugará un papel esencial en la historia precisamente por esa capacidad de establecernos una atmósfera entre la alucinación y el sueño que preside toda la historia.

Luna Caliente es una novela contundente, escrita de una forma precisa, en cierto modo austera y directa, para nada heredera de ese realismo mágico propenso a engalanar los textos con un lenguaje preciosista y, en mucha ocasiones creo yo, innecesario. Incluso así, yo diría que Luna Caliente acumula méritos e influencias de otros autores. Si comienza como una novela de crímenes con toques eróticos (la sempiterna femme fatale es ahora una niñita embelesadora heredera del más inspirado Vladimir Nabokov), a medida que vamos asistiendo a la huida de Ramiro podemos regodearnos en pinceladas dignas del mejor Dostoievsky (Crimen y Castigo) engarzadas en el sentido de la culpabilidad y la ensoñación de un crimen que quizá no lo sea. También hay retazos de ese realismo mágico al que aludíamos en la atmósfera histórica y en su contexto, la dictadura argentina de 1977, con esa policía secreta de la que forma parte el inspector Almirón (un personaje que a mi parecer merecía mayor protagonismo) y que no tardará en apretarle las tuercas a un Ramiro desesperado y acusado de asesinato.

Y en esa desesperación pesadillesca y esa opresión policial y ambiental tendrá lugar la huida de Ramiro a Paraguay y la inesperada sorpresa final que se antoja imposible desvelar al lector. Ciento cuarenta páginas que se consumen en un suspiro y que dejan a quien las lee tan estupefacto como satisfecho.

He leído en algún blog que Luna Caliente es una obra «multigenérica», mezcla de novela negra, fantasía, surrealismo, erótica o política. Y es así, aunque la etiqueta prevalente sea la de novela negro-criminal. Aun con todo, da igual las etiquetas que se le otorguen porque Luna Caliente es una obra magistral. Magistral en el tratamiento de personajes y atmósferas y magistral en el tratamiento estilístico. Breve, dura, concisa, áspera y sin concesiones. Caliente, vibrante y obsesiva. Se lee de un tirón y hacia al final uno desea que no se termine y que si lo hace, sea de la forma en que las grandes novelas ponen un punto final: pegándote una buena bofetada en la cara y en el alma. Luna Caliente lo logra con creces. No sé si como los grandes clásicos pero sí como la gran literatura. Y todo por apenas 10 euros.

Ah, existe una versión cinematográfica dirigida por Vicente Aranda y protagonizada por Eduard Fernández. El regusto de la novela es tan largo, sabroso y determinante que sobran las imágenes. O eso creo yo. Allá vosotros, avisados quedáis.

Valoración:       estrellas 9
rossy johnROSY & JOHN  (Pierre Lemaitre)
     Por Guille.

 

He de reconocer que descubrí a Pierre Lemaitre por casualidad. Suele afirmarse que es de ese modo como llegan los mayores placeres de la vida y en el caso de este escritor francés resultó así. Un amigo me había recomendado su novela Alex y unos meses después cayó en mis manos Vestido de novia, novela al margen de esta saga protagonizada por el inefable comandante de policía Camille Verhoeven, pero que me cautivó singularmente y me llevó a indagar en la obra de este escritor.

Tras haber devorado –literalmente– las dos primeras entregas de la serie tituladas Irène y Alex (resulta cuando menos curioso el hecho de bautizar todas las novelas de la saga con nombres propios), llegó a mis manos este tercer título, Rosy&John, a la espera de la edición en nuestro país de la última entrega Camille, que a buen seguro llegará en breve y que deseo no sea la última.

Para los lectores que hayan leído las dos primeras entregas llamará la atención la relativa brevedad de esta novela con respecto a aquellas. Son apenas ciento cincuenta páginas frente a las más de trescientas que congregaban Irène y Alex. No es Pierre Lamaitre un escritor de corto recorrido. Gusta de trabajar las tramas y las subtramas de una manera paciente pero jugosa, dotando a los personajes de profundidad emocional e indagando en su forma de actuar y de pensar. La razón de esta brevedad la explica el propio autor y es que Rosy & John fue concebida como folletín para Smartphone –episodios que los lectores de metro pudieran leer entre trasbordo y trasbordo–, bajo petición de la editorial de Pierre Lemaitre. Al parecer a Lamaitre, un apasionado de los folletines de la época decimonónica y en especial de Alejandro Dumas, le gustó el reto y se lanzó a escribir una novela por partes. La historia se convirtió posteriormente en un nuevo libro para la saga Verhoeven, titulándose Rosy & John, y de ahí su extensión a medio camino entre el relato largo y la novela corta.

Para los que no conozcan nada de este autor o quieran adentrarse en la saga Verhoeven hay que decir que se toparán con un personaje tan entrañable y singular como detestable. Lo que denominaríamos «un cabrón con encanto». Podríamos decir que el comisario Camille Verhoeven reúne muchas cualidades y defectos que harán las delicias de los lectores. Desde su particular constitución física –nunca un metro cuarenta y cinco centímetros de estatura dieron lugar a tantas situaciones de enojo o debilidad– hasta su carácter colérico y algo taciturno que propicia que todos sus subordinados lo respeten más por recelo que por admiración. Camille es un personaje que cala enseguida en el lector, bien por empatía o por desprecio, bien por su tozudez para resolver los asesinatos a los que hace frente, bien por sus salidas de tono y su menosprecio por la autoridad que le llevan a granjearse enemistades en las altas esferas. Es ese grano en el culo que nadie quiere sufrir y al que todos temen extirpar y es, precisamente gracias a ese carácter, un personaje que no deja indiferente a nadie y que perdura en la memoria. La descripción que se hace de él en Rosy&John no puede ser más acertada:

«Camille Verhoeven es un metro cuarenta y cinco de cólera. Un metro cuarenta y cinco es poco para un hombre, pero si hablamos de cólera concentrada, es mucho. Sin contar que para un policía, la furia no es una virtud esencial. En el mejor de los casos, es una ventaja con los periodistas pero, sobre todo, es un dolor de cabeza para sus jefes, los testigos, los jueces, sus colegas y de alguna manera todo el mundo».

Si Camille es la «bomba», la galería de subordinados que lo acompañan es una garantía de éxito: su jefe, Le Guen, es un fatalista convencido, quizás porque está siempre a régimen (o eso dice). Entre sus compañeros destaca Louis, su ayudante y su favorito. Rubio, delgado, delicado y millonario. Un Armani metido a policía. Pero no hay que olvidarse de Jean-Claude Maleval, soltero y mujeriego, o de Armand, inspector desde hace más de veinte años, un rácano absoluto tan insoportable en el trato como obstinado y minucioso en su trabajo.

Como ven la galería de personajes es tan dispar como jugosa y es que Lamaitre ha cuidado tanto a sus personajes como las tramas o la creación de atmósferas y los giros de sus novelas. Es un autor que escribe francamente bien, con fluidez, sin aspavientos y sin florituras. Su estilo es un tanto hipnótico, las frases tienen sonoridad y preciosismo, y sus argumentos nunca resultan conformistas o banales. No hay más que leer la sinopsis de Rosy&John para darse cuenta de que la ambición de la propuesta es tan diferente como sabrosa:

Jean Garnier es un joven solitario que lo ha perdido todo: su trabajo, tras la muerte misteriosa de su jefe; su novia, en un extraño accidente, y Rosie, su madre y principal apoyo, que ha sido encarcelada. Para dar rienda suelta a su dolor, planea hacer explotar siete obuses, uno por día, en distintos puntos de la geografía francesa. Después del primer estallido se entrega a la policía. Su única condición para evitar la catástrofe es la liberación de su madre. El comisario Verhoeven se encuentra ante un gran dilema: ¿es Jean un lunático con delirios de grandeza o una verdadera amenaza para todo el país?

A esto poco más se puede añadir. Con las novelas de Lemaitre los spoilers deben mantenerse bien ocultos porque de una premisa como esta pueden sucederse tantos giros y sorpresas como pocas veces he visto en un autor. Escrita de un modo lineal debido a su brevedad y a las condiciones en que se pergeñó, Rosy&John resulta una novela que se devora de un tirón: rápida, resuelta y enérgica pero de ninguna manera sencilla o superficial. Es literatura de alta calidad, dotada de una trama absorbente y opresiva, de personajes inolvidables y un estilo literario fluido y hermoso. Todo ello la convierten en un libro vibrante y lleno de zozobra, algo a lo que toda novela que se precie jamás debe renunciar.

Para los que aún no estén convencidos y deseen sopesar los méritos literarios del autor antes de lanzarse a la aventura, aquí les dejo la premiada bio-bibliografía de Pierre Lemaitre (maestro en francés).

Pierre Lemaitre nació en París en 1951. Antes de ganar el Premio Goncourt 2013 con su novela Nos vemos allá arriba, ya era un escritor de renombre en el género de la novela policiaca. Con Irène (2006), su primer thriller, recibió el Premio a la Primera Novela Policiaca del Festival de Cine Policiaco de Cognac, e inició la serie protagonizada por el inspector Camille Verhoeven, que incluye Alex (2011, ganadora del Crime Writers Association International Dagger Award 2013 junto a Fred Vargas y del Premio de lectores de novela negra de Livre de Poche 2012, seleccionada para el RUSA Reading List Horror Award y uno de los libros del año según el Financial Times, que se halla en curso de adaptación al cine por James B. Harris, con guion del propio Lemaitre), Rosy & John (2012) y Camille (2012) -de próxima publicación-. Fuera de la serie llegaron, con una extraordinaria recepción por parte del público y de la crítica, Vestido de novia (2014) -Premio del Salon du Polar 2009, que está siendo adaptada al cine- y Ejecutivos negros (2010). Pierre Lemaitre es también guionista de ficción y de series de televisión y ha sido profesor de literatura francesa y norteamericana. Además del Goncourt y del Dagger Award, ha obtenido el Premio de Novela Negra Europea, el Premio a la mejor novela francesa 2013 de la revista Lire, el Premio Roman France Télévisions y el Premio de los Libreros de Nancy-Le Point, y su obra, con más de medio millón de lectores, está siendo traducida a dieciocho idiomas.

¿Aún no están concencidos? Vale. No soy un entusiasta de las reseñas de los medios de comunicación per ahí van algunas con respecto a Rosy&John:

«Maravilloso libro. Obra de gran plasticidad visual, desborda carisma y riqueza de sensaciones, recursos y precisión mecánica, la misma que en el resto de su obra. Leerlo es uno de los grandes placeres privados contemporáneos.»
Ramón Ventura, El Periódico de Catalunya

«Camille Verhoeven, el policía enano, colérico, brutalmente humano…, un personaje del que me enamoré desde el primer momento, que respira verdad y dolor, al que vuelvo una y otra vez.»
Juan Carlos Galindo, blog Elemental de El País

«Si nunca ha leído a Pierre Lemaitre y quiere saborear un Premio Goncourt en una pequeña dosis, Rosy & John es la lectura perfecta. Cuidado: una vez que empiece no podrá abandonarla.»
Michel Bélair, Le Devoir

«Un libro que recomiendo encarecidamente.»
Blog Les 8 Plumes, L’Express

«Breve, irónica, profundamente humana. El trepidante ritmo de esta novela es insólito.»
Brigit Bontour, Salon Littéraire

«Este thriller vuelve a confirmar a Pierre Lemaitre como un excelente novelista.»
Claude le Nocher, Action Suspense

«Una novela corta pero muy poderosa… Muy bien escrita, sin florituras ni excesos de estilo. Una pluma inteligente.»
Jean-Yves Girard, Chatelaine

«Una lectura muy emocionante alejada por completo de clichés.»
Blog iheartbooks.nl

Si aún no están convencidos poco más puedo hacer. Pero les aviso, una vez prueben a Lemaitre no podrán dejar de leerlo. Es de lo mejor que puede encontrarse hoy día dentro de la novela policial.

Valoración:       8