Posts etiquetados ‘Premio Hammett’

Ganadores Premios XXX Semana Negra

 

Premio Dashiel Hammett a la mejor novela negra escrita originalmente en castellano
Madrid Frontera
David Llorente

Soy Madrid:frontera (y me dirijo a ti, lector): Sabes que hay gente a la que le han quitado la voz y ya solo les queda el llanto o el silencio.Tú mismo, en algún momento, has apretado los puños ante la injusticia y cargas sobre la espalda más peso del que se puede soportar. Seguro que has contemplado la desesperación ante ti, pero te niegan lo que has visto con tus propios ojos y te dicen que eso de lo que hablas no ha existido nunca.Probablemente creas que a ti también te están dejando sin voz y te preguntas si no acabarás como los demás, condenado al llanto o al silencio. Bien.Debes saber que yo he venido a poner las cosas en su sitio para ajustar cuentas con el pasado. Que llego de la mano de un escritor que de repente toma conciencia de su enorme responsabilidad y te agarra de las solapas y te grita: ¡Despierta!Que vengo a hablarte de la verdad, aunque mis páginas quemen. Yo soy eso, el punto de inflexión.Y vengo a decirte que jamás debes perder la esperanza.M:f Con Madrid:frontera, David Llorente irrumpe una vez más en el panorama literario con una novela que fractura los esquemas del género negro y flirtea con lo fantástico, para construir esta compleja distopía que cuestiona la decadente realidad y reescribe nuestro futuro.

Premio memorial silverio Cañada a la mejor ópera prima de género negro
El peso del alma
José María Espinar

El peso del alma nos presenta al detective Milton Vértebra, un personaje cargado de excesos; un perdedor que siempre hapensado que ganar es otra forma, quizá, la más cruel, de derrota. Milton es un protagonista radical, que seduce al lector ya desdela primera línea de una historia narrada en primera persona. A pesar de ser expulsado de la Policía Nacional, gracias a su entusiasmo, su pericia, el prestigio y la experiencia de años, se veinmerso en un complejo caso donde los intereses científi cos de un famoso neurocirujano como Luis del Corral, la desaparición desu colega Tancin Cadman y los principios morales de quienes lo rodean, en el afán por conseguir el éxito y el reconocimientoprofesional, chocan dejando un rastro de misteriosas muertes. Un caso que lo conducirá a una de las peores pesadillas de suvida, sin embargo, según él mismo afi rma: “Una de las experiencias más extraordinarias que he protagonizado. (…) Los ecos deaquella vivencia pesan y no se me van de la memoria ni a golpes.”
«Su narración tiene pulso, audacia y originalidad, sin dejar de mantener, así sea por la vía de la sátira y la parodia, un poderosovínculo con la tradición del género. La voz de su detective es provocadora, irreverente y aplastante.» Lorenzo Silva.

Premio Rodolfo Walsh a la mejor obra de no ficción de género negro
La tinta del calamar
Miguel Barrero

Gijón, madrugada del 19 de abril de 1976. Un incendio en el Campo de las Monjas se salda con la aparición del cadáver de un hombre semidesnudo cuyo cuerpo presenta múltiples heridas de apuñalamiento. El crimen conmociona al viejo barrio de pescadores de Cimadevilla, donde el difunto era una figura verdaderamente popular, y se convierte en el punto de arranque de un enigma que permanecerá grabado a fuego en el subconsciente de los vecinos. La fría estadística dirá que esa noche se registró el asesinato de Alberto Alonso Blanco. En el imaginario popular, la fecha pasará a la historia como el día en que mataron a Rambal.
¿Quién fue el culpable? La pregunta, aún sin respuesta, lleva planeando desde entonces sobre un Gijón que convirtió pronto la figura del desdichado protagonista de esta historia en una especie de mito. Las primeras investigaciones policiales, los interrogatorios infructuosos, los pasos en falso, la aparición de un enigmático joven al que nadie supo identificar y la convicción generalizada de que intereses ocultos y nunca confesados impedían que se arrestase a los criminales terminaron tejiendo alrededor de la memoria de Rambal una leyenda que se ha hecho recurrente a la hora de explicar la vertiente más íntima de una ciudad acostumbrada a reinventarse. Un relato sugerente e inconcluso en torno a un hombre que vivió con alegría y murió de la peor forma posible cuando el mundo al que pertenecía empezaba a desaparecer.

Premio Espartaco a la mejor novela histórica
El impresor de Venecia
Javier Azpeitia

En 1530, un joven se acerca a una villa en la campiña de Módena con la intención de encontrar allí a la viuda de Aldo Manuzio, el famoso impresor veneciano, para mostrarle su texto sobre la vida del gran editor. No sabe que la verdadera historia dista mucho de la gesta que quiere relatar. Desde que arribó a Venecia en 1489, con el propósito de hacer exquisitas ediciones de los tesoros de la literatura griega, Aldo Manuzio tuvo que enfrentarse a dificultades inesperadas, como el robo de manuscritos, las imposiciones comerciales de su suegro y dueño de la imprenta, el potentado Andrea Torresani, o la censura de los poderosos contra la difusión del epicureísmo, que buscaba con pasión Maria, su joven esposa y colaboradora. Con la dosis justa de ironía y erudición solapada, con personajes y noticias sobre la edad dorada de los pioneros de la edición, El impresor de Venecia recrea de manera deslumbrante el nacimiento del negocio de los libros, en el entorno de una ciudad enloquecida, más apta para los escarceos amorosos que para los intelectuales, y en un tiempo de crisis, tras el que son reconocibles los retos editoriales del presente.

Premio Celsius a la mejor novela de ciencia ficción y fantasía
Róndola
Sofía Rhei

Se acabaron los cuentos de hadas con final feliz: bienvenido a un cuento no apto para menores ni para los amantes de lo políticamente correcto, dispuesto a herir todas las sensibilidades
Hereva es la joven princesa heredera de Tertius, uno de los tres reinos de Róndola. Después de pasar los últimos cinco años en la Academia Superior de Costura para Damiselas Impecables y durante su ceremonia de graduación, todo su mundo se tambalea cuando dos paladines irrumpen en el castillo para salvarla del supuesto dragón que la tiene presa. A partir de ese momento, ella y sus inseparables amigas iniciarán un viaje lleno de aventuras con el objetivo de encontrar un remedio que libere a sus padres, los reyes de Tertius, de un terrible hechizo. Por el camino se encontrarán con hombres que se convierten en animales, unicornios que atacan a las mujeres que no son vírgenes y caperucitas con muy mala leche. Y Hereva descubrirá el sexo, el amor y alguna cosa más…

 

 

Las flores no sangran (Alexis Ravelo)
Por Fercar

Si alguien decidiera crear una lista de crímenes idiotas, un secuestro exprés en una isla solo figuraría después de un atraco a una comisaría o a un banco de semen, de ahí que constituya sin duda la fechoría más absurda del mundo. Y eso es precisamente lo que deciden llevar a cabo Lola, el Marqués, el Flipao y el Salvaje en un plan infalible que además es muy sencillo de ejecutar, al menos sobre el papel.

Pero Gran Canaria es una isla rodeada de agua por todas partes menos por una, que se llama Isidro Padrón, un hampón disfrazado de empresario que a su vez despacha con un ruso que no tiene nombre, y si lo tiene nadie lo dice, por lo que pueda pasar. Desbaratar el plan de cuatro malhechores de pacotilla entra dentro de lo factible. Para él es cosa fácil, aunque también en teoría.

Lo que todos ignoran es que en apenas veinticuatro horas ninguno de ellos será como es ahora porque habrán abierto la puerta del infierno.

 

No recuerdo cómo ni por qué, pero lo que si recuerdo es que la primera novela de Alexis Ravelo que cayó en mis manos fue La estrategia del pekinés, cuando todavía no se había alzado con el premio Hammett y antes también de que este blog hubiese visto la luz.

También recuerdo que estaba editada por la editorial Alrevés y que era una edición de reducido tamaño, cuyas hojas parecían más apropiadas para liar cigarrillos (o algo similar) que para juntar letras. Y por supuesto, lo que no he podido olvidar es que me encantó, que me pareció una novela magnífica, se mire como se mire; que me duró apenas un par de asaltos (por aquella época andaba un poco lento de reflejos) y que no he dejado de recomendarla desde entonces, ocupando además, desde ese día, un lugar preferente en mi pequeña colección de indispensables.

Después vinieron La última tumba, premio Getafe negro, y Los tipos duros no leen poesía, tercera entrega de las andanzas de Eladio Monroe, andanzas de las que creo va a salir en breve (espero no haberlo soñado) una nueva entrega, la quinta si no me equivoco; y que confirmaron que Ravelo sabe de qué va esto y que siempre es buena idea no perderlo de vista.

Las flores no sangran me ha recordado una barbaridad a La estrategia del pekinés, y lo ha hecho por la historia (un grupo de perdedores a los que tal vez los sueños les vengan grandes), por la ambientación (que logra que casi reconozcas los parajes que en ella se describen aunque no hayas pisado la isla en la vida), por el lenguaje (Ravelo maneja de maravilla el lenguaje de la calle, mezclándolo con las dosis justas de humor y presentando diálogos rápidos y veraces)… y, sobre todo, por un puñado de personajes de esos que se te cuelan hasta dentro y de los que ya no te puedes separar.

Ahora ya no están el Rubio, Tito Marichal, el Turco, el Gordo o Cora (uno de los personajes más extraordinarios con los que he tenido el placer de cruzarme hasta la fecha), pero no hay de que preocuparse porque su lugar lo han ocupado Lola, el Salvaje, Felo, el Marqués, Isidro Padrón, Diana o el zurdo…  y aunque si La estrategia del pekinés fue un flechazo y el primer amor siempre es especial y su lugar es difícil de llenar, esta es una novela de las que se disfrutan de verdad.

Las flores no sangran es por tanto una novela coral, una novela de personajes cuidados con esmero y que se van dibujando perfectamente ante nuestros ojos, dando la sensación de que son reales, de que te podrías cruzar con ellos cualquier día al doblar una esquina (aún viviendo a bastante distancia de Gran Canaria) y en la que la historia también respira veracidad, rabia, violencia (como muestra decir que un capítulo lleva por título Ensalada de hostias) y humanismo, huyendo además de cualquier maniqueísmo como de la peste.

Es una novela que en algunos momentos recuerda a los clásicos del hard boiled, pero con un estilo propio. Una novela en la que no te puedes relajar, porque nunca sabes lo que va a suceder en el próximo capítulo. Una novela que te llevará, unas veces agarrándote de la mano suavemente y otras a empujones si hace falta, a pasear entre empresarios corruptos, ladrones de poca monta, vividores del tres al cuarto, policías, matones a sueldo, habitantes de los bajos fondos y asiduos de los ambientes más sofisticados. Y una novela que te emocionará, que en algunos momentos te hará reír y en otros llorar, que a ratos te angustiará y a ratos te agradará, pero que en ningún caso te dejará indiferente.

Por último decir que si has tenido el placer de leer a Ravelo, probablemente sabrás que todo lo dicho es verdad… y si no lo has hecho y me permites el consejo, ya estás tardando.


Alexis Ravelo (1971) es un escritor calvo que nació y sobrevive a régimen de cervezas y bocadillos de chopped en Las Palmas de Gran Canaria. De procedencia humilde, su primera novela, Tres funerales para Eladio Monroy, supuso un inesperado éxito que le ha llevado a escribir otros tres libros con el mismo personaje: Solo los muertos, Los tipos duros no leen poesía y Morir despacio. Ha perpetrado, además, otras dos novelas de semen y sangre: La noche de piedra y Los días de mercurio. Tres libros de relatos (Segundas personas, Ceremonias de interior y Algunos textículos) y media docena de libros infantiles completan hasta ahora su bibliografía, si exceptuamos volúmenes colectivos y antologías, como Relato español actual, de Fondo de Cultura Económica, y Por favor, sea breve 2, de Páginas de Espuma.

En el 2013 ganó el XVII Premio de Novela Negra Ciudad de Getafe con La última tumba.

Con su anterior novela, La estrategia del pequinés, obtuvo el Premio Dashiell Hammett 2014 a la mejor novela negra publicada en español, y otros galardones como el Premio Novelpol (ex aequo con Don de lenguas, de Rosa Ribas y Sabine Hofmann), el Premio Tormo 2014 y el Premio LeeMisterio 2013 al Mejor Personaje Femenino.

Imparte talleres de escritura en centros educativos, bibliotecas y prisiones, diseña y coordina actividades de animación a la lectura y colabora semanalmente en programas radiofónicos.

Ocupa un lugar relevante en la narrativa española actual y se ha destacado, de su estilo, su eficiencia narrativa y su habilidad para combinar la amenidad y la reflexión en argumentos de claro compromiso ético.

Sigue sospechando que Dios está de vacaciones.