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Se me olvidó que te olvidé
Mª Clara Rueda

El cadáver de Salvador, desparecido hace más de diez años, es descubierto a pocos kilómetros de su casa, en Pontecruces, un pequeño pueblo gallego en la Costa da Morte cerca del cabo de Finisterra. Mujeriego e irresponsable, antes de desaparecer Salvador hizo muchos enemigos, pero nadie quiere recordarlos. Las sospechas de la Policía pronto recaen sobre su viuda, Candelaria, una mujer sin muchos amigos en el pueblo. A medida que el cerco se cierra a su alrededor, los habitantes de pueblo se tranquilizan. Solo Diego Almeida está convencido de que Candelaria es inocente. ¿Cómo probarlo? ¿Quién mató a Salvador?

 

 

Lo que se ha dicho sobre Diego Almeida:

“La autora construye escenas de alta tensión y les añade pequeños elementos cómicos; y en esa mezcla es donde te enganchas a esta nueva forma de escribir novela negra de un modo mucho más desenfadado, todo un acierto”. Cesar Malagón, Libros y Literatura.

“Prosa extraordinariamente bien escrita; o sea, como palabras que te acarician igual que la brisa agradable del aire acondicionado en una tarde en plena ola de calor” Albert Figueras, El valor de las pequeñas cosas

«Tristemente divertida, disparatada en ocasiones y no exenta de cierta ternura —la que despiertan sus siempre perdedores y desahuciados protagonistas—, y además, exquisitamente escrita.» Ricardo Bosque

“La autora (…) dispone de una narrativa ordenada, bien elaborada y con unas oraciones y párrafos que harán las delicias de aquellos lectores que buscan dejarse seducir por las letras y que les gusten las novelas de intriga, persecuciones… y muertos”. Abrir un Libro

 

María Clara Rueda (Bogotá, 1958) estudió Economía en Bogotá, Nueva York y  Ginebra. Ha trabajado como periodista y como economista en Colombia y en Suiza. Profesora de macroeconomía y relaciones internacionales en la Universidad de Ciencias Aplicadas de Zúrich, vive en Suiza desde 1996 con su esposo y su hijo.

Su personaje, diego Almeida, aparece en su primera novela Este muerto no lo cargo yo, publicada por la Editorial Alrevés. Se me olvidó que te olvidé es su segunda novela, publicada de manera independiente.

Aviso de muerte

Publicado: 12 julio, 2017 en Literatura
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Aviso de muerte
Sophie Hénaff

 

La nueva voz de la novela negra francesa, sucesora de Fred Vargas y ganadora de los premios Polar en Séries, Arsène Lupin de Literatura Policiaca y de los Lectores de Livre de Poche, regresa con una nueva e hilarante aventura de la brigada más peculiar.

Lejos de haber alcanzado la gloria tras la brillante e inesperada resolución de su primer caso, Capestan y su estrafalaria brigada son vistos como traidores por el resto de sus colegas. Siguen relegados en el rincón más oscuro de la policía judicial y matan el tiempo decorando el árbol de Navidad o jugando al billar. Solo Anne mantiene la fe en su valía. Aun así, habría preferido evitar la investigación que le han asignado: el asesinato del comisario Serge Rufus, padre de su exmarido Paul. Capestan siempre odió a su suegro, pero todavía no ha sido capaz de olvidar al hijo. Mientras tanto, un hombre en Provenza descubre su nombre en un monumento a los caídos, perturbadora premonición que se cumplirá de inmediato y que hará que la brigada deje París para investigar unas muertes extrañamente anunciadas.

La crítica ha dicho…
«¡Una comedia policial trepidante, divertida y bien hilada que es urgente que todos lean!»
Cosmopolitan

«Introducir en la novela policial elementos de comedia es una proeza que no está al alcance de cualquiera. Donald Westlake lo hizo muy bien; y en la actualidad, Andrea Camilleri es el mejor representante. A ellos se une, de manera brillante, la francesa Sophie Hénaff.»
Ramón de España, El Periódico de Catalunya

«Bajo el paraguas del optimismo, la escritora francesa Sophie Hénaff recupera el espíritu del polar de los 50 con una comicidad que fluye con el misterio. […] Un grupo humano único, que recuerda a los surrealistas agentes de las novelas de Fred Vargas o a la ironía del Montalbano de Camilleri. […] Una lectura simpática, muy óptima para los calores veraniegos, que no descuida un suspense bien hilvanado que viaja in crescendo de la mano del humor, y deja con ganas de más.»
Ana Belén García Flores, RTVE

«Introducir gotas de humor en una novela negra implica un riesgo que no todos los autores superan con éxito. Pero Sophie Hénaff ha salido airosa del desafío con los casos de Anne Capestan.»
Álvaro Soto, El Diario Vasco

«La nueva voz de la novela negra francesa nos ofrece una nueva e hilarante aventura de la brigada más peculiar.»
Elena Méndez, La Voz de Galicia

«Sophie Hénaff, la revolución sencilla de la novela negra. […] Tiene un toque especial para el humor. […] Lectora voraz, Hénaff tiene claras sus referencias literarias y no le cuesta apostar por Fred Vargas, Daniel Pennac y otros clásicos vivos.»
Juan Carlos Galindo, blog Elemental de El País

«Una novela policiaca vitaminada. Fantasía, humor y ritmo se dan cita en esta eficaz segunda entrega.»
Paris Match

«Capestan y su obstinado equipo son una brillante creación. Los lectores de novela negra no habrán leído nada parecido.»
Christopher MacLehose (editor UK de Larsson, Dicker y Lemaitre)

«Tan conseguida como su predecesora. Aviso de muerte es una novela policiaca muy simpática.»
Action Suspense

“Me interesa destacar que personas raras y rechazadas pueden formar equipo y convertir esas peculiaridades en genialidad”

La mala hierba

Publicado: 5 julio, 2017 en Literatura
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La mala hierba
Agustín Martínez

 

Tras perder su empleo, Jacobo se ve obligado empezar una nueva vida junto a Irene, su esposa, y Miriam, la hija adolescente de ambos, en las afueras de Portocarrero, un pueblo en pleno desierto de Almería donde no crece nada salvo la mala hierba. Jamás pensó que el tiempo que pasan allí podía terminar de forma tan dramática: unos desconocidos irrumpen en su viejo cortijo. Irene es asesinada. Jacobo, herido, cae en coma.

Sin embargo, el infierno no ha hecho más que empezar. Meses después, cuando Jacobo despierta, la Guardia Civil le pone al tanto de los avances en la investigación. Tienen a un culpable. Al responsable que ordenó su asesinato. Y no es otro que su propia hija de catorce años: Miriam.

Con la ayuda de Nora, la singular abogada de Miriam, que cree firmemente en la inocencia de su cliente, Jacobo intentará descubrir qué sucedió realmente esa noche. Pero a medida que avanza la investigación, saldrán a la luz nuevos interrogantes que afectan a la cerrada comunidad de Portocarrero, donde nadie parece inocente.

Con sus novelas traducidas en más de diez países, entre ellos Reino Unido, Alemania, Francia e Italia, Agustín Martínez se ha convertido ya en una de las mejores voces del thriller internacional.

Críticas:

«Una historia de secretos, mentiras y juego sucio. […] Sentaos, leed y bienvenidos a Portocarrero.» Blog El lector que llevas dentro

«Un inquietante thriller capaz de mantener el corazón en un puño durante toda la lectura. Lectura que sigue doliendo una vez terminada.» Blog Interrobang

«Una novela diferente, con unos personajes muy bien caracterizados, una trama muy sólida y un desenlace redondo. Una novela llena de rencores y odios, asfixiante, que nos provoca la misma sensación de angustia que a sus protagonistas. Muy recomendable.» Blog La biblioteca de Montse


“Tengo la sensación de que si ambientara la novela en Estados Unidos sería impostado”

La vida te matará (Rafa Calatayud)
Por Fercar

A ver si nos entendemos: pongamos por un lado a dos profesionales con un bate de béisbol, a un tipo con cara de funcionario, a una chica clavada a Brigitte Bardot, un autobús lleno hasta arriba de alcohol, a Caperucita Roja, a unos pobres parkinglleros, al Joe Pesci valenciano, el bar más infecto de España, a la Jessi bailando al ritmo de los sesenta y a un ruso tan sádico que no lo quieren ni en Rusia.

Añadamos a todo esto a un perro callejero recién salido de la cárcel, a un viejo alcohólico tuerto aficionado a los toros, a dos camareros frikis y violentos, a tres skaters vírgenes adolescentes, a Vlad y sus chicos, a una marquesa binguera, a un gato venido del infierno, unos diamantes que dan un buen dividendo y una difícil elección: ¿dedo o grapadora?

Ah, y por supuesto, esos malditos conejos.

Y ya verá cómo en menos de veinticuatro horas, del amanecer a la madrugada y de la tarde a la noche, todos ellos (y muchos más) se cruzarán y chocarán hacia delante y hacia atrás en la ciudad de Valencia, guiados por la avaricia, el deseo y la estupidez con destino a su incierto final…

Y es que, como dice la canción, la vida te encontrará donde quiera que estés.

Lo que no dice es que, encima, te matará.

 

A nada que uno agudice los sentidos, abriendo los ojos y desperezando los oídos, y tire de perspicacia, es fácil encontrar una cuantas buenas razones para acercarse a una novela como La vida te matará.

La primera es el título: ni muy corto ni muy largo, pero con gancho. Un título, en definitiva, sonoro, efectivo y sugerente.

La segunda, y en mi opinión a tener muy en cuenta, es que está editada por Alrevés, que como ya hemos comentado en más de una ocasión (aún a riesgo de parecer pesados) está conformando una muy interesante colección de novela negra, conjugando narradores experimentados con otros más noveles y contando ya en sus filas con autores nada desdeñables como Julián Ibáñez, Alexis Ravelo, Rafa Melero, Luís Gutiérrez Maluenda, Gonzalo Garrido, Susana Hernández, Carlos Bassas o María Clara Rueda entre otros.

La tercera razón, porque es una novela cortita, de apenas 180 páginas (ya se sabe, lo bueno si breve…) y eso te permite enfrentarte a una historia que se puede finiquitar en unos pocos asaltos y disfrutar, llegado el caso, casi del tirón.

Y la cuarta, la sinopsis, que como puede comprobarse es bastante singular y no se asemeja a las que nos tienen acostumbrados (al menos por lo que me dice la memoria) las editoriales. Una pequeña síntesis que además de no dejar indiferente a nadie, resulta tremendamente efectiva y consigue que le entren ganas a uno de zambullirse en la novela hasta el fondo sin pensárselo dos veces.

Yo lo hice porque me la regalaron.

La vida te matará cuenta con una estructura narrativa algo diferente: mientras que unos capítulos avanzan hacia delante, otros lo hacen en sentido inverso, de tal manera que el primer capítulo es el uno (vaya novedad), pero luego le sigue el catorce, el dos, el trece… y después viene el tres, el doce, el cuatro… y a este le sigue el once… y así sucesivamente; algo que si bien resulta novedoso, no dificulta en absoluto (lo contrario tampoco, para qué vamos a engañarnos) su lectura.

No estamos ante una novela de personajes, porque los que aquí aparecen no pretenden que los acompañemos a conocer sus vidas, sus sueños, sus miserias, sus anhelos, y no pretenden que disfrutemos con sus éxitos y nos angustiemos con sus fracasos. Nada de eso, aquí nadie nos va a enseñar a hacer pasteles, ni a jugar al mus, ni a no perecer en el intento de montar un mueble de Ikea.

Tampoco es una novela de quién lo hizo y por qué. En La vida te matará no vamos a acompañar a un curtido detective en sus pesquisas por los tugurios más peligrosos de la ciudad. Ni a una inspectora cuarentona, algo resabiada y miope pero experta en criminología y técnicas forenses. Ni tampoco a una periodista metomentodo que no duda en enfrentarse a sus superiores y a todo el que se le ponga delante con tal de desentrañar un misterio. No señor, no vamos a encontrarnos eso, ni nada que se le parezca.

Y conviene recordar que tampoco es una novela que pretenda hacer crítica social o presentarnos una historia apegada a la realidad: no al menos a esa realidad cotidiana con la que nos despertamos la mayoría de los mortales, para volvernos a acostar en sus compañía unas cuantas horas más tarde.

Lo que sí es La vida te matará es una novela gamberra y violenta, muy violenta: tal y como se refleja en la sinopsis arranca con un par de tipos, con no demasiadas buenas pulgas, acariciando con un bate de béisbol (todos conocemos los beneficios del deporte) a un pobre infeliz con cara de funcionario.

Es una novela de los fondos que se encuentran debajo de los bajos fondos. Una novela poblada por un elenco de personajes escapados de alguna institución para frikis con trastornos mentales, en la mayoría de los casos apenas bosquejados, pero que aún así consiguen tocarnos alguna fibra.

Una novela que no duda en tirar de estereotipos y abrazarse sin pudor a algún que otro cliché. Una novela salvaje y muy visual: parece que algunas escenas hayan contado con la colaboración inestimable de Tarantino y Robert Rodríguez después de haber sufrido ambos una exhaustiva inspección de hacienda. Y una novela de diálogos corrosivos y de un humor gamberro y disparatado.

Para gustos los colores, y si bien es verdad que esta no es una novela para todo el mundo, no me cabe ninguna duda de que seguro que tiene su público.

Así que si te apetece dejarte llevar por una despedida de soltero llena de alcohol, de putas y sin ninguna contención, al modo de Resacón en las Vegas. O pasearte en compañía de unos mafiosos rusos, grandes como castillos, pero con menos cerebro que una piedra. Y si tienes ganas de alternar, como quién no quiere la cosa, con los parroquianos de una taberna en la que no entraría ni Harry el Sucio y conocer de paso a un lindo gatito que hará que cambie para siempre el significado de la palabra mascota, entonces, esta es tu novela.

O tal vez no. ¿Quién sabe?


Rafael Calatayud Cano (Caracas, 1969) vive en Valencia desde los siete años y estudió Filología Hispánica. Es guionista de cine y televisión y ha trabajado en películas como En fuera de juego o The Other Shoe y en series de ficción como Singles o En l’aire.

En el 2003 ganó el Premio Ala Delta de Literatura Infantil con el libro En el mar de la imaginación (Editorial Edelvives), ilustrado por Roger Olmos.

La vida te matará es su primera novela negra.

Las flores no sangran (Alexis Ravelo)
Por Fercar

Si alguien decidiera crear una lista de crímenes idiotas, un secuestro exprés en una isla solo figuraría después de un atraco a una comisaría o a un banco de semen, de ahí que constituya sin duda la fechoría más absurda del mundo. Y eso es precisamente lo que deciden llevar a cabo Lola, el Marqués, el Flipao y el Salvaje en un plan infalible que además es muy sencillo de ejecutar, al menos sobre el papel.

Pero Gran Canaria es una isla rodeada de agua por todas partes menos por una, que se llama Isidro Padrón, un hampón disfrazado de empresario que a su vez despacha con un ruso que no tiene nombre, y si lo tiene nadie lo dice, por lo que pueda pasar. Desbaratar el plan de cuatro malhechores de pacotilla entra dentro de lo factible. Para él es cosa fácil, aunque también en teoría.

Lo que todos ignoran es que en apenas veinticuatro horas ninguno de ellos será como es ahora porque habrán abierto la puerta del infierno.

 

No recuerdo cómo ni por qué, pero lo que si recuerdo es que la primera novela de Alexis Ravelo que cayó en mis manos fue La estrategia del pekinés, cuando todavía no se había alzado con el premio Hammett y antes también de que este blog hubiese visto la luz.

También recuerdo que estaba editada por la editorial Alrevés y que era una edición de reducido tamaño, cuyas hojas parecían más apropiadas para liar cigarrillos (o algo similar) que para juntar letras. Y por supuesto, lo que no he podido olvidar es que me encantó, que me pareció una novela magnífica, se mire como se mire; que me duró apenas un par de asaltos (por aquella época andaba un poco lento de reflejos) y que no he dejado de recomendarla desde entonces, ocupando además, desde ese día, un lugar preferente en mi pequeña colección de indispensables.

Después vinieron La última tumba, premio Getafe negro, y Los tipos duros no leen poesía, tercera entrega de las andanzas de Eladio Monroe, andanzas de las que creo va a salir en breve (espero no haberlo soñado) una nueva entrega, la quinta si no me equivoco; y que confirmaron que Ravelo sabe de qué va esto y que siempre es buena idea no perderlo de vista.

Las flores no sangran me ha recordado una barbaridad a La estrategia del pekinés, y lo ha hecho por la historia (un grupo de perdedores a los que tal vez los sueños les vengan grandes), por la ambientación (que logra que casi reconozcas los parajes que en ella se describen aunque no hayas pisado la isla en la vida), por el lenguaje (Ravelo maneja de maravilla el lenguaje de la calle, mezclándolo con las dosis justas de humor y presentando diálogos rápidos y veraces)… y, sobre todo, por un puñado de personajes de esos que se te cuelan hasta dentro y de los que ya no te puedes separar.

Ahora ya no están el Rubio, Tito Marichal, el Turco, el Gordo o Cora (uno de los personajes más extraordinarios con los que he tenido el placer de cruzarme hasta la fecha), pero no hay de que preocuparse porque su lugar lo han ocupado Lola, el Salvaje, Felo, el Marqués, Isidro Padrón, Diana o el zurdo…  y aunque si La estrategia del pekinés fue un flechazo y el primer amor siempre es especial y su lugar es difícil de llenar, esta es una novela de las que se disfrutan de verdad.

Las flores no sangran es por tanto una novela coral, una novela de personajes cuidados con esmero y que se van dibujando perfectamente ante nuestros ojos, dando la sensación de que son reales, de que te podrías cruzar con ellos cualquier día al doblar una esquina (aún viviendo a bastante distancia de Gran Canaria) y en la que la historia también respira veracidad, rabia, violencia (como muestra decir que un capítulo lleva por título Ensalada de hostias) y humanismo, huyendo además de cualquier maniqueísmo como de la peste.

Es una novela que en algunos momentos recuerda a los clásicos del hard boiled, pero con un estilo propio. Una novela en la que no te puedes relajar, porque nunca sabes lo que va a suceder en el próximo capítulo. Una novela que te llevará, unas veces agarrándote de la mano suavemente y otras a empujones si hace falta, a pasear entre empresarios corruptos, ladrones de poca monta, vividores del tres al cuarto, policías, matones a sueldo, habitantes de los bajos fondos y asiduos de los ambientes más sofisticados. Y una novela que te emocionará, que en algunos momentos te hará reír y en otros llorar, que a ratos te angustiará y a ratos te agradará, pero que en ningún caso te dejará indiferente.

Por último decir que si has tenido el placer de leer a Ravelo, probablemente sabrás que todo lo dicho es verdad… y si no lo has hecho y me permites el consejo, ya estás tardando.


Alexis Ravelo (1971) es un escritor calvo que nació y sobrevive a régimen de cervezas y bocadillos de chopped en Las Palmas de Gran Canaria. De procedencia humilde, su primera novela, Tres funerales para Eladio Monroy, supuso un inesperado éxito que le ha llevado a escribir otros tres libros con el mismo personaje: Solo los muertos, Los tipos duros no leen poesía y Morir despacio. Ha perpetrado, además, otras dos novelas de semen y sangre: La noche de piedra y Los días de mercurio. Tres libros de relatos (Segundas personas, Ceremonias de interior y Algunos textículos) y media docena de libros infantiles completan hasta ahora su bibliografía, si exceptuamos volúmenes colectivos y antologías, como Relato español actual, de Fondo de Cultura Económica, y Por favor, sea breve 2, de Páginas de Espuma.

En el 2013 ganó el XVII Premio de Novela Negra Ciudad de Getafe con La última tumba.

Con su anterior novela, La estrategia del pequinés, obtuvo el Premio Dashiell Hammett 2014 a la mejor novela negra publicada en español, y otros galardones como el Premio Novelpol (ex aequo con Don de lenguas, de Rosa Ribas y Sabine Hofmann), el Premio Tormo 2014 y el Premio LeeMisterio 2013 al Mejor Personaje Femenino.

Imparte talleres de escritura en centros educativos, bibliotecas y prisiones, diseña y coordina actividades de animación a la lectura y colabora semanalmente en programas radiofónicos.

Ocupa un lugar relevante en la narrativa española actual y se ha destacado, de su estilo, su eficiencia narrativa y su habilidad para combinar la amenidad y la reflexión en argumentos de claro compromiso ético.

Sigue sospechando que Dios está de vacaciones.

Las lágrimas de Claire Jones
Berna González Harbour

La comisaria María Ruiz se encuentra desterrada en una de las provincias españolas más tristes para una investigadora criminal. En Soria el último suceso irresuelto del que se tiene noticia ocurrió en 1954, cuando una mujer que presuntamente asesinó a su marido con matarratas desapareció para siempre. De estar viva, tendría 101 años. Desde que la destinaron a Soria, sacándola de la fiebre de Madrid, la comisaria Ruiz viaja todos los fines de semana a Ávila, donde acompaña en su trance entre la vida y la muerte a su compañero Tomás, que está en coma. Su viejo amigo, el comisario Carlos, finalmente ha conseguido convencerla para que un fin de semana se airee y vaya a visitarlo a Santander. Pero lo que tenían que ser un par de días de tranquilidad se convierte en el mejor incentivo para la comisaria Ruiz. El nuevo caso que Carlos tiene entre manos arranca con un coche abandonado en la zona del puerto. En el maletero, una chica muerta, y en el asiento del copiloto, un ejemplar del periódico The Times con fecha del 15 de octubre de 1998 y una noticia recortada. A estas pistas tendrá que enfrentarse una comisaria a quien el caso no le pertenece, pero que ella sí que necesita para no perder la cabeza y volver a sentirse realmente en activo y cercana a la realidad que mejor la define.

Entrevista a Berna González Harbour

 

«En la novela negra, y en la vida, hay que morder el polvo para saber lo que importa»

 

Bruma Negra    Lanbro Beltza

23- 24 junio 2017 (Plentzia)

 

Cartel y Programa

 

En la policía española manejar la pluma, o aporrear el teclado del oredenador, puede tener sus consecuencias.
La Policía expedienta al agente Esteban Navarro por su labor como escritor de novela negra.

 

La denuncia ha partido de la Comisaría de Huesca, donde está destinado desde hace 15 años.

 

23 participantes en Bruma Negra 2017.
Pronto sabremos cómo se distribuyen a lo largo de las dos intensas jornadas que tendrán lugar en Plentzia el 23 y 24 de junio de 2017.

 

 

En menos de un par de semanas, las Jornadas de Género Negro de la Universidad de Alicante, Mayo Negro, regresan con su duodécima edición a la ciudad de Alicante…