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La playa de los ahogados
Por Fercar
La-playa-de-los-ahogados_cartelDirección:      Gerardo Herrero
Reparto:          Carmelo Gómez, Antonio Garrido, Luís Zahera, Marta Larralde, Carlos Blanco, Pedro Alonso, Fernando Morán, Celia Freijeiro.
Año:                     2015. Estreno 09/10/2015.
Duración:         96 minutos.
Género:             Thriller.
Guión:                 Felipe Vega y Domingo Villar.
Fotografía:       Alfredo Mayo.
Música:              Lucio Godoy.

 

Una mañana, el cadáver de un marinero es arrastrado por la marea hasta la orilla. Si no tuviese las manos atadas, Justo Castelo sería otro de los hijos del mar que encontró su tumba entre las aguas mientras faenaba. Pero el océano nunca ha necesitado amarras para matar. Sin testigos ni rastro de le embarcación del fallecido, el inspector Leo Caldas se sumergirá en el ambiente marinero del pueblo, tratando de esclarecer el crimen entre hombres y mujeres que se resisten a desvelar sus sospechas y que, cuando se decidan a hablar, apuntarán en una dirección inesperada.

 

Adaptación fidedigna de la novela homónima de Domingo Villar, tanto en la trama y en la naturaleza de los personajes que por ella transitan, especialmente apreciable en la pareja de policías protagonista, como en la importancia que adquiere el paisaje y el aliento de la tierra donde se desarrolla la acción, aspecto este que no resulta extraño si tenemos en cuenta que el propio Domingo villar es coautor del guión junto con el veterano Felipe Vega.

playa ahogados2Con estos ingredientes, Gerardo Herrero (Crimen con vista al mar, Silencio en la nieve) nos prepara un plato cuidadosamente elaborado con cada elemento, ninguno de ellos novedoso también hay que decirlo, dispuesto con criterio y  perfectamente aliñado, y donde tal vez su mayor desacierto esté en la falta de ritmo de algunos momentos junto con el excesivo diálogo intrascendente de otros.

No es este por tanto un filme de emociones fuertes y ritmo desenfrenado, de esos cuya intriga te cala hasta el tuetano y no te deja ni parpadear; pero Herrero no nos engaña. No hace malabarismos ni juegos de prestidigitación para poner sobre la mesa ingredientes anteriormente inexistentes sacados de alguna invisible chistera. Lo que vemos es lo que hay. La solidez del guión: con un misterio suficientemente complejo e imprevisible y con ciertos giros, más o menos inesperados; los inmejorables escenarios de las costas gallegas: sus paisajes, sus gentes, su gastronomía e incluso en muchos momentos su lengua y sus costumbres, y la nada desdeñable interpretación de los personajes, son los mimbres de los que se sirve para mantener el interés hasta el final.playa ahogados1

Este último es sin ninguna duda uno de los puntos más sólidos de la película. Carmelo Gómez demuestra, a nada que se esfuerce, que a día de hoy continua siendo uno de los actores más solventes de nuestro cine, compartiendo en este caso protagonismo con un Antonio Garrido, que si bien nunca ha sido santo de mi devoción, he de reconocer que cumple con creces ofreciendole el contrapunto y poniendo la chispa y el necesario toque de humor.

Si para terminar aderezamos el conjunto con unos secundarios, entre los que destacan Luís Zahera, Marta larralde y  Celia Freijeiro, que no desentonan en absoluto, obtenemos una cinta que aguanta el tipo y que se puede disfrutar con interés incluso en posición horizontal y con la barriga llena, sin correr excesivo peligro de caer en brazos de morfeo.

 

Valoración:       7

 

 

Cerrado por defunción

 

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Interesante mesa de debate sobre la actualidad de la novela negra española, con la participación de Alexis Ravelo, Víctor del Árbol, Paco Gómez Escribano, Santiago Álvarez y Leo Coyote; moderador Alejandro Pedregosa.
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gatas_salvajesBellón tiene un problema, y ese problema se llama Ángela, una rumana de dieciocho años que se gana la vida parando coches al borde de una acera. Contrata a Bellón como chófer para un viaje a un pueblo del Norte, Mataporquera. No le informa de los motivos ni de por qué le necesita. Pero a Bellón le da igual, ya que es incapaz de reconocer que tipos como él también se enamoran.

Una vez allí, la rumana dice que espere y desaparece. Horas más tarde Bellón ve a unos hombres que obligan a la joven a subir a un coche negro. Y sospecha que todo tiene que ver con un club de alterne abandonado: el GATAS SALVAJES. Tenía que proteger a Ángela y ha fallado. Pero Bellón no va a dejar las cosas así.

A veces, uno abre puertas que es mejor que permanezcan cerradas porque, tras ellas, se ocultan cosas que cambian nuestra vida de forma irremediable. Y nada hay más irreversible que la muerte.

El maestro Julián Ibáñez —y su personaje Bellón— nos traen una de las más trepidantes y adictivas novelas del género negro, llamada a convertirse en un clásico.

 

 

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Piensa Zanón que los catorce cuentos que integran “Marley estaba muerto” (RBA), escritos en “una tercera persona tramposa que parece primera”, participan del mismo mundo que sus anteriores libros, si bien en esta ocasión ha tratado de hacer cosas distintas: “utilizar el humor, el surrealismo, lo absurdo, la ternura, desnudarme más, arriesgarme, saltar al vacío -comenta-“.

Aparte de la Navidad como hilo conductor, todas los relatos son “historias de amor de personas que no encuentra quién las quiera o que no saben querer bien, que buscan a alguien que les entregue la parte de cariño, paz y amor que les está siendo negada”, sin embargo, los relatos también están poblados por “gente que utiliza la violencia o es violentada, gente que utiliza la violencia para retener a alguien por miedo a estar solo”.

De hecho, el propio Zanón reconoce que hasta que terminó el libro no se dio cuenta de que trataba mucho y desde diferentes puntos de vista el tema de la violencia doméstica.

“El espíritu de novela negra está en mis personajes o en las perspectivas que tienen, en su inadaptación a una ciudad como Barcelona”, recalca.

Como en todas las obras de Zanón, la banda sonora imaginaria es fundamental: “Casi todos los cuentos tienen una banda sonora o visual, aunque a veces no sean muy visibles. Necesito esa banda sonora en lo que escribo, porque es un código de referencia para mí”.

 

Cita a ciegas: Cortometraje finalista de la X edición del festival Jameson Notodofilmfest

 

 CINE (26)
Sicario: Cortometraje finalista de la X edición del festival Jameson Notodofilmfest

 

CINE (26)
De azularrojo: Cortometraje ganador de la X edición del festival Jameson Notodofilmfest

 

 

 

winslow silva“Sólo la legalización de las drogas puede hacer ganar la guerra al narcotráfico después de más de 40 años de combate”.
Es la sentencia del escritor norteamericano Don Winslow que ha abierto la VIII edición de Getafe Negro con su nueva novela, premio RBA, “El Cártel”. En conversación con Lorenzo Silva  Winslow desvela claves y detalles de su obra, de su precuela “El Poder Del Perro”, y del momento actual del narcotráfico entre México y EEUU y por extensión del tráfico de drogas internacional.

 

 

 

La playa de los ahogados

Publicado: 13 octubre, 2015 en Cine
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la-playa-de-los-ahogados“La playa de los ahogados”, en cartelera.

La playa de los ahogados es la segunda novela de Domingo Villar, protagonizada por su peculiar detective Leo Caldas, un personaje solitario y retraído, fumador y lacónico, y su ayudante Rafael Estévez, un aragonés desesperado por la ironía y la ambigüedad gallega.

Todo comienza cuando una mañana, el cadáver de un marinero llamado Justo Castelo es arrastrado por la marea hasta la orilla de la playa de Panxón, un pueblo de pescadores cercano a Vigo, con las manos atadas. A pesar de que todos los indicios parecen indicar que se trata de un suicidio, Caldas irá, poco a poco, descubriendo que tras esa muerte hay enigmas ocultos por resolver.

 

Dirigida por Gerardo Herrero, “La playa de los ahogados” es la adaptación de la novela homónima de Domingo Villar en la que se pone de manifiesto la superstición y el misterio que rodea al mar gallego, con el Premio Nacional de Cine en 1995 y dos veces ganador de un Goya, Carmelo Gómez, como protagonista.

Un thriller, ambientado en la ciudad de Vigo, que sigue la investigación por el inspector Leo Caldas (Carmelo Gómez), para descubrir quién es el responsable de la muerte de un marinero cuyo cadáver maniatado es arrastrado por la marea hasta una playa cercana.

Mikrofilm Short Festival 2015

Publicado: 20 julio, 2015 en Cine
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Mikrofilm2Premio Jurado:
Anómalo (Aitor Gutiérrez)
Premio público:
Sequence (Carles torrens)
Premio REC:
Yayos (Roberto San Sebastián)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Reunido el Jurado del II Concurso de Relato Negro Fiat Lux ha fallado los siguientes premios:

 

Relato Escrito:

 

Primer premio:      “Satisfacción Profesional”, de Santiago Benítez Montero.
Segundo premio:   “Gordo”, de Pablo H. Pérez.
Tercer premio:        “Casi cadáver”, de Iñigo Sota.

 

Relato Audio Visual:

 

Primer premio:      “Giro”, vídeo relato de Alberto Pérez.
Segundo premio:   “Dañino”, audio relato de Josefa González y Juan Antonio Penalva.
Tercer premio:       “El objetivo”, vídeo relato de Daniel Soler.

 

Satisfacción Profesional
por Santiago Benítez Montero

 

—Perdone, ni siquiera le he ofrecido café… —en realidad es ella quien quiere café, está nerviosa.

—Preferiría té, si no es molestia.

—Por supuesto que no —dice sonriendo al levantarse.

A sus cincuenta y cuatro años sigue siendo muy guapa, tiene pecas y las uñas cortas. Lleva un vestido suelto, de esos de andar por casa que se abotonan por delante y le disimula el contorno. Usa una peluca muy bien peinada, modelo Anna, creo que color 613F, tal vez le iría mejor el 135/27, pero quién soy yo para criticar la coquetería de una mujer en su situación.

El piso luce muy limpio, ya está en la fase “debes seguir con tu vida normal, esto no es excusa para abandonarse”. Huele de forma tenue a lejía, viene del baño, la medicación no perdona y no es extraño que odie el olor a vómito.

Pone la bandeja en la mesa de centro del salón y me tiende una taza labrada con un infusor de pinza, huele a té rojo, pu-erh con canela, agradable, muy agradable.

—No sabía que hicieran esto —dice al sentarse.

—Bueno, nos gusta interesarnos por los pacientes —por un momento la taza tiembla al llevársela a la boca, pero se sobrepone —. También sabemos que hay dudas que los pacientes prefieren plantear en casa —la taza vuelve a temblar, sólo es un momento.

Esta parte del trabajo es muy dura, pero la prefiero, me hace estar en contacto con los enfermos, me hace sentir más humano.

No siempre disfruté de mi profesión. No es fácil disfrutar cuando día tras día lo único que haces es aguantar la interminable perorata de los familiares al hacer la ronda, escucharlos en la sala de espera, sonreír y estrechar manos de gente que ni conoces, ni te importa. La carrera, la especialización, los exámenes, todo para terminar haciendo aquello, era ilógico. Lo peor es que, aunque no quieras, eso se traslada a tu vida privada, ese aburrimiento, ese tedio se convierte en algo normal en el resto de tu vida; sales de trabajar, vas a casa, pones la tele y ves la vida pasar mientras te pudres tumbado en un sofá sueco, made in China, que, por mucho que te digas lo contrario, es incómodo y tétrico, como un cepo en medio del salón que te amarra y no te suelta. Entonces llega ese momento en que pasas de ser el oncólogo brillante que tanto promete a ser uno más que trabaja en paliativos.

—Si no funciona… si el tratamiento al final no… ¿Cóm… cómo será? —pregunta sacándome de mis pensamientos. No lo sabe todavía, pero con ella no ha funcionado.

—Para cada persona es diferente, aunque le aseguro que será indoloro, tranquilo y en compañía de sus seres queridos —miento, sólo puedo mentir —. Disculpe, ¿Tiene leche?

—Sí, claro —contesta circunspecta. No tardo nada en vaciar la cápsula en su café.

Cuando vuelve esboza una tímida sonrisa, da un par de sorbos más antes de empezar a notar que algo va mal, primero somnolencia, una ligera arritmia, respiración agitada. Le cojo la mano y se tranquiliza. No tarda demasiado en desmayarse y apagarse, tal vez dos o tres minutos.

Es hermoso verlos dejar de sufrir, muy hermoso. Acaricio su mejilla, se la ve tan tranquila. Uno de los botones del traje me deja vislumbrar parte del pecho y un escalofrío me recorre la espalda mientras desabotono el traje, sólo un poco, sólo para admirarla, para ver, para poder tocar a los pacientes y sentir su piel pecosa y caliente…

… Sí, no siempre disfruté del trabajo… ahora es mucho mejor.

 

Gordo
por Pablo H. Pérez

—Lo lamento, querida —le digo desconcertado a la mujer que descansa desnuda sobre la cama a mi lado. Sí, es verdad que durante los últimos dos años hemos pasado tardes memorables juntos, pero decididamente la de hoy no ha sido una de ellas. La razón es que he sufrido problemas de erección y además no he logrado eyacular.

Sandra se levanta de la cama, se enfunda una blusa y prende un cigarrillo.

—Lo que pasa es que estás poniéndote gordo —dice haciendo una boquilla con los labios y bufando una columna de humo.

Al escuchar eso siento como la ira asciende por mi cuello, se adueña de la cara y me hace palpitar las venas de las sienes. Y es que si hay una cosa que realmente me toca los 00 es que una mujer ponga en entredicho mi potencial sexual.

Para rebajar la ira imagino durante un segundo que agarro mi pistola y le pego tres tiros a bocajarro.

No me malinterpreten, nunca he sido un hombre violento, si llevo pistola es para mí protección. Me da igual si no me creen, lo importante es que siento un gran alivio al imaginar la escena. Me siento mejor que si hubiera echado el mejor polvo de mi vida.

Me visto, me despido de Sandra y decido volver a casa con mi mujer. Sí, puede que yo tenga un lío con otra mujer, pero en lo referente al amor la sigo queriendo con la pasión del primer día.

Cojo el autobús y al llegar a mi parada bajo y me encuentro con dos adolescentes. No hay nadie más en la calle, son casi las once. Ellos se acercan y me piden fuego.

—No fumo —les digo. Entonces siguen andando y cuando están a algunos metros dicen algo que no logro entender.

—¿Qué? —pregunto volviéndome hacia ellos.

—Nada —dice el más bajito.

—Que eres un puto gordo —dice el otro.

Entonces, por segunda vez en apenas una hora, siento el rostro arderme de cólera. Aprieto los dientes con tanta fuerza que puedo sentir los empastes a punto de explotar, pero no logro sosegarme.

No lo pienso más, saco la pistola y me lío a tiros con ellos. Debe ser la falta de práctica, pues no le doy a ninguno. Les persigo calle abajo, están cagados de miedo. Luego, cuando les pierdo de vista, me detengo y trato de respirar fuertemente. Estoy agotadísimo, y entonces pienso que tal vez Sandra tenga razón. Tal vez deba seguir una dieta o hacer ejercicio.

Suspiro. Me siento muy desgraciado. Pero no por admitirme que Sandra pueda tener razón, no es eso. Me siento así porque no he abatido a ninguno de los dos cabrones. Comprendo entonces que a partir de ese momento no recuperé la paz interior hasta dar muerte al siguiente hombre o mujer que ponga en entredicho mi condición física. No toleraré, bajo ningún concepto, que nadie cuestione mi figura.

Matar es todo lo que deseo.

Lo que más deseo.

Bueno, el caso es que esa noche, al llegar a casa, agarro la pistola y con especial cuidado la dejo en el cajón de la mesilla de noche. Luego me pongo el pijama y cuando me meto en la cama descubro que mi mujer está desnuda bajo las sábanas. Su mano comienza a acariciar mis muslos por encima del pantaloncillo, pero la sangre todavía me quema por dentro y lo último que deseo en ese momento es hacer el amor.

—Esta noche no me apetece, querida —le digo dándole la espalda—. Estoy cansado.

—Eso es porque te estás poniendo gordo —contesta ella.

 

Casi cadáver
por Iñigo Sota

«Inicio de grabación.

Estamos en la sala de estar. Son las once cuarenta de la noche. El casi-cadáver parece dormido, pero no lo está. Acaba de despertar, así que me dispongo a asegurar los amarres y hablar por última vez.

Hola, Valen. Te ha gustado la cena, se te nota en la cara. Lástima que el postre te haya sentado tan mal. Habrán sido las frambuesas, no sé. El caso es que te he preparado un buen colofón, muy digestivo. Y sabroso. Deja de gritar y de mirarme así, anda.

Tomo la tijera y corto la gargantilla por la mitad, dejando que los diamantes caigan en la palangana. Precioso tintineo. Cojo el vaso de agua, ha llegado el momento. Valen, no vas a volver a ser el mismo. Abre bien la boca, te voy a dar las dos primeras piedrecitas para que las tragues de una vez. Creo que será mejor así, de dos en dos, o de cinco en cinco. Supongo que preferirás que esto no se alargue mucho. Y deja de quejarte, anda, o en la grabación quedarás fatal.

Valen acaba de escupir y ha manchado mi vestido, así que optaré por calmar sus ánimos. Tomo el bisturí y hago una incisión. Uy, creo que he tocado el hígado o algún órgano importante porque Valen se está retorciendo. Ahora grita. ¿Para qué coño digo que grita si lo está recogiendo la grabadora del smartphone?

¿Vas a tragar ahora los diamantes, Valen? Deja de escupir, joder. Ahora creo que es por el dolor, no por prepotente, ¿me equivoco?

Voy a proceder a la ingesta, por tanto. A la segunda va la vencida. Valen, cuanto antes empecemos, antes acabamos, como solías decirme antes de que me dejara joder por ti. Tenías que verte, menuda cara de gilipollas se te está quedando. ¡Traga!

Escupe otro diamante, así que procedo a hacer una nueva incisión.

Dejo el bisturí hundido en la carne. A la próxima, Valen, te corto otra cosa.

¿Qué dices? Valen implora, pero no entiendo lo que dice. Hablas muy bajito, cariño.

Son las doce treinta y uno. Valen ha tragado la mayoría de piedrecitas. Me he quedado sin la gargantilla, pero he conseguido que el putero que tenía por novio por fin sea una persona bella por dentro. Es mi creación, mi creación original. ¡Brillas por dentro, Valen!

Jamás subestimes lo que un diamante puede hacer por ti. Este es mi legado.

Procedo a cortar la yugular.

Fin de la grabación».

Giro
Zar Alberto

 

 

Dañino
Josefa González y Juan Antonio Penalva

 

 

El objetivo
Daniel Higiénico

 

 

La escucha

Publicado: 3 julio, 2015 en Cine
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La escucha
Cortometraje de género negro.
Escrito y dirigido por Fernando Verniere.
Con Oscar del Pozo, Carlos Pontini, Quique Sanmartín y Rodrigo Carpio

 

Relatos Bruma Negra 2015

Publicado: 3 julio, 2015 en Literatura
Etiquetas:, ,

Bruma negra

158 relatos recibidos. 300 euros en juego. 5 jurados implacables (Juan Mari Barasorda, Alexis Ravelo, Nieves Abarca, Javier Abasolo y Ricardo Bosque), 5 relatos seleccionados con temáticas muy dispares (venganzas, narcotráfico, tráfico de personas, violencia de género, una partida de póquer), 1 ganador y 4 seleccionados para publicar en este libro en formato pdf que puedes descargar de forma gratuita con un solo clic de ratón. Lo tienes aquí: Relatos Bruma Negra 2015 Esperamos que los disfrutes.

Relatos Bruma Negra 2015