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LUNA CALIENTE

Publicado: 26 febrero, 2016 en Reseñas
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luna calienteLUNA CALIENTE (Mempo Giardinelli)
por Guille.

 

Es obvio que Luna Caliente es una novela de spoilers. O de un solo spoiler: es imposible revelar nada más allá del primer capítulo. En él asistimos a una cena de recibimiento a Ramiro Bernárdez, el protagonista, un joven abogado que ha regresado al Chaco después de su estancia como estudiante en París. La cena se celebra en casa de Braulio Tennembaum, un médico amigo del padre de Ramiro, con propensión a la bebida, casado y con una hija preadolescente (o púber como le gusta decir a los argentinos) cuyo nombre es Araceli Tennembaum (no confundir con la familia homónima de la película de Wes Anderson).

Como una especie de «Lolita precoz», Araceli Tennembaum, con su sensualidad y su belleza, desatará en Ramiro un deseo sexual y un ansia de posesión imposibles de refrenar. A ese deseo se sumará el calor sofocante del Chaco, con su perpetua luna caliente, que jugará un papel esencial en la historia precisamente por esa capacidad de establecernos una atmósfera entre la alucinación y el sueño que preside toda la historia.

Luna Caliente es una novela contundente, escrita de una forma precisa, en cierto modo austera y directa, para nada heredera de ese realismo mágico propenso a engalanar los textos con un lenguaje preciosista y, en mucha ocasiones creo yo, innecesario. Incluso así, yo diría que Luna Caliente acumula méritos e influencias de otros autores. Si comienza como una novela de crímenes con toques eróticos (la sempiterna femme fatale es ahora una niñita embelesadora heredera del más inspirado Vladimir Nabokov), a medida que vamos asistiendo a la huida de Ramiro podemos regodearnos en pinceladas dignas del mejor Dostoievsky (Crimen y Castigo) engarzadas en el sentido de la culpabilidad y la ensoñación de un crimen que quizá no lo sea. También hay retazos de ese realismo mágico al que aludíamos en la atmósfera histórica y en su contexto, la dictadura argentina de 1977, con esa policía secreta de la que forma parte el inspector Almirón (un personaje que a mi parecer merecía mayor protagonismo) y que no tardará en apretarle las tuercas a un Ramiro desesperado y acusado de asesinato.

Y en esa desesperación pesadillesca y esa opresión policial y ambiental tendrá lugar la huida de Ramiro a Paraguay y la inesperada sorpresa final que se antoja imposible desvelar al lector. Ciento cuarenta páginas que se consumen en un suspiro y que dejan a quien las lee tan estupefacto como satisfecho.

He leído en algún blog que Luna Caliente es una obra «multigenérica», mezcla de novela negra, fantasía, surrealismo, erótica o política. Y es así, aunque la etiqueta prevalente sea la de novela negro-criminal. Aun con todo, da igual las etiquetas que se le otorguen porque Luna Caliente es una obra magistral. Magistral en el tratamiento de personajes y atmósferas y magistral en el tratamiento estilístico. Breve, dura, concisa, áspera y sin concesiones. Caliente, vibrante y obsesiva. Se lee de un tirón y hacia al final uno desea que no se termine y que si lo hace, sea de la forma en que las grandes novelas ponen un punto final: pegándote una buena bofetada en la cara y en el alma. Luna Caliente lo logra con creces. No sé si como los grandes clásicos pero sí como la gran literatura. Y todo por apenas 10 euros.

Ah, existe una versión cinematográfica dirigida por Vicente Aranda y protagonizada por Eduard Fernández. El regusto de la novela es tan largo, sabroso y determinante que sobran las imágenes. O eso creo yo. Allá vosotros, avisados quedáis.

Valoración:       estrellas 9
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