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La última salida (Federico Axat)

Publicado: 23 agosto, 2016 en Reseñas
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 LA ÚLTIMA SALIDA (Federico AxatUltima salida)
Por Guille

De un tiempo a esta parte cada vez resulta más habitual que escritores españoles ambienten sus novelas en escenarios foráneos. A fin de cuentas que el protagonista de una novela se llame Peter en lugar de Pedro o Ted en lugar de Eduardo no deja de ser una especie de juego de heterónimos que no suele conducir a ninguna parte, al menos productiva. Es el caso, por ejemplo, de Mikel Santiago con La última noche de Tremore Beach o de la novela que nos ocupa, La última salida del argentino Federico Axat. Decían Borges y Cortázar que ellos situaban sus novelas y relatos en París porque se sentían parisinos y no tenían ningún motivo plausible para extrapolarlos a su país natal. Parece obvio que en el caso del argentino Axat, tanto sus motivaciones como sus sentimientos se hallan bastante imbuidas de la realidad norteamericana. Al menos en cuanto al planteamiento de la novela. Su sinopsis no deja lugar a dudas de esa atmósfera de thriller que tantas veces hemos leído en las solapas de autores provenientes de EEUU:

Ted es rico y tiene una familia perfecta, una esposa y dos hijas adorables. Nadie podría imaginar el motivo que lo ha llevado a tomar la drástica decisión de quitarse la vida. Cuando oye sonar el timbre una y otra vez, su primera reacción es ignorarlo y apretar el gatillo de una vez por todas. Pero entonces descubre una nota escondida entre sus cosas; una nota con su caligrafía que no recuerda haber escrito: «Abre la puerta. Es tu última salida». Al otro lado de la puerta encuentra a un desconocido llamado Lynch, que no sólo sabe lo que Ted está a punto de hacer, sino que le hace una propuesta difícil de rechazar: un plan para evitar que su familia sufra ante las consecuencias devastadoras de un suicidio. Ted acepta sin imaginar que la nota en el escritorio y la oferta de Lynch son apenas el comienzo de un juego macabro de manipulaciones. Alguien ha sembrado un camino de migas de pan que Ted irá recogiendo. Alguien que lo conoce mejor que nadie, que lo hará dudar de sus propias motivaciones y también de las personas que lo rodean.

Si usáramos el símil con una partida de ajedrez, hay que reconocer a Axat que su apertura es fantástica. Factura impecable, premisa jugosa y las maneras de un Bobby Fisher en ciernes. No he utilizado el símil del ajedrez en vano pues este juego (deporte) tendrá su importancia en la trama principal de la novela. Pero no adelantemos acontecimientos. Como digo, el arranque de La última salida es apabullante e intenso. Nos sitúa ante un protagonista enfermo que está a punto de volarse la tapa de los sesos y que es interrumpido por alguien que le dice que no lo haga y que tiene un plan para salvar a su familia. En principio, resulta difícil que cualquier lector pueda resistirse a tal premisa argumental.

Ahora bien, lo que comienza siendo un arranque prometedor pronto se ve oscurecido por una trama, a mi parecer, algo confusa y embarullada, en la que tras un asesinato, el protagonista, Ted McKay, es ingresado en un hospital psiquiátrico donde se someterá a la supervisión de la doctora Laura Hill, el contrapunto a Ted en esta novela, y cuya influencia en él será clave hasta el final para comprender todo lo acontecido.

Es en ese intervalo de su estancia en el hospital cuando la novela aturde y confunde. Los giros argumentales perpetrados por Axat van en consonancia con los ciclos que sufre Ted, ciclos cuyas visiones, si bien pretenden añadir nuevas pistas e interrogantes, en muchas ocasiones solo proporcionan confusión y algo de hastío. En defensa de Axat diré que plantear una trama desde el punto de vista de la mente del protagonista es un reto arduo y ambicioso, pero tengo la sensación de que Axat utiliza esa virtud para manipular cada puerta cerrada a la que nos conduce las acciones de Ted: visiones, sueños, pesadillas recurrentes en las que es difícil discernir el grado de realidad y, por tanto, de verosimilitud. Es como asistir a un salto mortal cada vez más alocado y brutal para el que en muchas ocasiones no existe debajo ninguna red.

Sin embargo, una vez superada la mitad de la novela, los réditos que acumula Axat superan con creces las expectativas. En mi opinión, La última salida cobra vida cuando la trama se traslada a la época universitaria de Ted y su compañero Lynch (como verán ya no es el desconocido de la sinopsis), época intercalada con la actual en la cual descubrimos las motivaciones de Ted para hacer lo que ha hecho y, sobre todo, para descubrir quién es el responsable de su presunta culpabilidad.

Todo ello conduce a un final muy propio del thriller psicológico norteamericano donde las neurosis y los estigmas dolorosos de la infancia suelen cobrar tanta importancia en los hechos criminales. Un final que Axat maneja con despampanante maestría, demostrando que, si en lugar de ser argentino y llamarse Federico Axat fuese, por ejemplo, de Vermont y se llamara John Grisham, a estas alturas estaríamos hablando del libro del año.

En resumen, La última salida resulta un thriller exquisitamente narrado, de ritmo ágil, personajes profundos, atmósferas opresivas y un clímax de intriga y tensión que solo decae cuando el autor se empeña en alargar la historia con ciertos giros y enigmas intrascendentes (¿será la zarigüeya un trasunto de aquel oso polar de la serie Perdidos?) que no conducen a ninguna parte.

Valoración:  7

Escritor argentino, Federico Axat es ingeniero civil y ha desarrollado una notable carrera dentro del sector de las telecomunicaciones, trabajando durante varios años en Centroamérica. Durante ese periodo preparó la que sería su primera novela, Benjamín, con la que logró su primer éxito editorial.

Desde entonces, la obra literaria de Axat ha ido creciendo en alcance, gracias a títulos como El aula 19 o El pantano de las mariposas. Su novela La última salida logró generar una gran expectación al vender sus derechos de traducción a más de 25 idiomas antes incluso de ponerse a la venta. En 2016 se ha anunciado que la novela será adaptada al cine.