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El desconocido

Publicado: 1 septiembre, 2016 en Reseñas
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EL DESCONOCIDO  (Dani de la Torre)
Por Fercar
desconocido1Dirección:      Dani de la torre
Reparto:          Luis Tosar, Javier Gutiérrez, Goya Toledo, Elvira Mínguez, Fernando Cayo, Paula del Río, Marco Ruíz, Luis Zahera.
Año:                     2015.
Duración:         91 minutos.
Género:             Thriller.
Guión:                 Alberto Marini.
Fotografía:       Josu Inchaustegui.
Música:              Manuel Riveiro.

 

Un día, Carlos (Luis Tosar), un ejecutivo de un banco, de camino en coche para llevar a sus hijos al colegio, recibe una llamada anónima. El misterioso personaje que se encuentra al otro lado del teléfono le da la orden de conseguir una determinada cantidad de dinero en apenas unas horas. Si no lo hace, su coche, explotará.

 

Que siento cierta predilección por el género negro no es ningún secreto, y siendo además como soy, un cinéfilo confeso, no es de extrañar que la perspectiva de disfrutar del noir en la gran pantalla no sea un plan en absoluto desdeñable, aspecto este en el que por desgracia el cine patrio no es precisamente un referente, a años luz del de EEUU que nos ha dejado un buen puñado de cintas inolvidables (sería una tarea titánica intentar nombrarlas todas) o del francés, tan de mi agrado, por mencionar solo algunos ejemplos.

En cierto momento de la historia tal vez no se podía: siendo el género negro un género de crítica social, de denuncia; un género que no se conforma con flotar en la superficie panza arriba sino que le gusta bucear en los entresijos de la sociedad, no es de extrañar que el régimen no permitiese la proliferación de este tipo de películas si no era haciendo una defensa a ultranza de de las fuerzas de la ley y del orden establecido. Podía haber malhechores y maleantes de todos los colores (aunque el régimen tenía predilección por el rojo), y estos podían cometer crímenes, robos, secuestros y asesinatos, faltaría más; pero al final todos terminaban siendo atrapados por la policía y puestos a buen recaudo: es decir, siempre ganaban los buenos y los malos jamás se iban de rositas, demostrando que las calles eran seguras y que el espectador podía irse a casa plácidamente sabiendo que estaba en todo momento protegido, que todo estaba bajo control.

Del mismo modo podían existir femmes fatales, al estilo de las que aparecían en las cintas de Hollywood, pero siempre que quienes las interpretasen fuesen actrices extranjeras: Las mujeres podían ser malvadas, pero las otras, las nuestras no: las nuestras tenían que representar a la perfección el papel de ama del hogar, que bien era sabido por todos que era el pilar de la familia (católica, por supuesto) y esta a su vez el sustento de la sociedad. Tal vez una de las escasas excepciones a esta regla no escrita sea la Emma Penella en la magnífica e infravalorada Los peces rojos (José Antonio Nieves Conde, 1955), aprovechando para recomendar que, si la ocasión de visionarla se les pone a tiro, no la dejen escapar.

También surgieron títulos demasiado contaminados por otros géneros, especialmente por la comedia costumbrista, como es el caso de títulos que caminaban más en el terreno de la parodia tales como Atraco a las tres (José María Forqué, 1962) y Los ladrones somos gente honrada (Ignacio F. Quino, 1941), que en el del género negro propiamente dicho.

El fin de la censura no trajo, en contra de lo que podía esperarse, el resurgimiento del cine negro más allá de algún título aislado como El crack (José Luís Garci, 1981) o El arreglo (José Antonio Zorrilla, 1983) donde si se aborda, por fin, la corrupción policial. Tal vez estábamos demasiado ocupados con el cine de destape, tan resultón en taquilla.

El verdadero cambio, y cuando parece que el cine patrio se sube por fin al carro del noir es en la década de los noventa, tan convulsa a este lado de los Pirinéos, con producciones tales como Días contados (Imanol Uribe, 1994), Adosados (Mario Camus, 1996) o Tesis (Alejandro Amenábar, 1996), pero es en los últimos años cuando la cosa parece que avanza con decisión. Ahora parece que el noir autóctono se ha quitado un peso de encima y que circula cuesta abajo, cogiendo cada vez mayor velocidad, consolidándose no solo en la taquilla, sino también en la nómina de los premios Goya más recientes, con un puñado de buenas producciones tales como La caja 507 (Enrique Urbizu, 2002), Celda 2011 (Daniel Monzón, 2009), Mientras duermes (Jaume Balagueró, 2011), No habrá paz para los malvados (Enrique Urbizu, 2011), La playa de los ahogados (Gerardo Herrero, 2015) o la magnífica La isla mínima (Alberto rodríguez, 2014).

Por todo lo anteriormente mencionado, el poder añadir un nuevo título al cajón, es siempre una buena noticia, y este es el caso, más o menos, de la cinta que nos ocupa.

desconocido3El planteamiento de El desconocido no es para nada original. Películas de venganza, donde lo que prima es la acción y desarrolladas casi en un único escenario, pequeño, cerrado, claustrofóbico, no es nuevo. Dicho planteamiento nos remite a títulos clásicos como Speed: máxima potencia, de Jan de Bont (una bomba en un vehículo en marcha del que nadie puede bajarse) o a Última llamada, de Joel Schumacher (la conversación telefónica, con un interlocutor anónimo, como hilo conductor de toda la trama), y más lejanamente a filmes como Enterrado, de Rodrigo Cortés o Cellular, de David R. Ellis; y tampoco puede decirse que la aparición en el caso que nos ocupa del elemento social sea algo que podamos considerar como un ingrediente diferenciador con los filmes anteriormente mencionados (la banca, las preferentes, la crisis social), porque está difuminado, se ve venir a lo lejos y apenas tiene peso en la trama. De hecho, más que sumar, resta, pareciendo una moraleja torpe e innecesaria y sonando a moralina barata totalmente prescindible.

El desconocido es principalmente una película de acción (con todo lo que ello conlleva, para bien y para mal), y en este sentido, cumple perfectamente: Apenas da respiro. No hay altos y bajos: unos pocos minutos con la trama in crescendo y luego, un descenso a toda velocidad. Cuando parece que va a haber un descanso, un momento de respiro, sucede algo que vuelve a ponerlo todo en marcha, y que no te deja tiempo ni para pensar.

Las interpretaciones son esenciales en este tipo de cintas, y aquí Tosar vuelve a demostrar su calidad interpretativa, atendiendo a todo a la vez: a sus hijos, al teléfono, a su trabajo, al tráfico… ejerciendo de operario competende y taponando con eficacia todas las vías de agua que se abren en el guión con algunas partes del diálogo que podrían sonar estúpidas o inverosímiles pero que en boca de él, parecen algo más creíbles: consigue que nos creamos que siente miedo, que cualquier cosa puede suceder a continuación, logrando así que aunque con algún leve traspiés, la acción continúe avanzando. También cabe destacar a la debutante Paula del Río, con un personaje que va ganando intensidad y entidad según avanza la cinta y que sabe mantener el tipo ante Tosar.

Javier Gutierrez aprovecha su breve aparición y Fernando Cayo o Elvira Mínguez (cuyo personaje es presentado en un estupendo plano secuencia) no desmerecen en unos papeles que tampoco les da para más (más evidente en el caso de Elvira Mínguez cuyo personaje debería haber tenido mucha más presencia).desconocido2 Tal vez en este aspecto la interpretación más floja sea la de Goya Toledo, que no añade nada al filme.

La dirección resulta valiente y más que aceptable, con unos impresionantes planos a vista de pájaro (La Coruña ejerce de garan ciudad al modo de Nueva York, los Ángeles o París) y unos acertados movimientos de cámara. La estupenda fotografía y la banda sonora, a cargo de la Orquesta sinfónica de Galicia, acompañan al resto del trabajo, que cuenta con un acabado técnico impecable, y con un montaje que logra escenas angustiosas y llenas de tensión.

El mayor problema es que como suele suceder en este tipo de cintas, sobran varios minutos de metraje. Es al final cuando se van sucediendo algunos giros de guión algo absurdos, llevándonos a un final que además de perder fuelle nos obsequia con un giro algo inverosímil, para rematar la cinta con un final previsible y falto de emoción.

Aún así, El desconocido es un thriller que mantiene el tipo, y que si se tiene con él la misma manga ancha con la que se suele tratar a las producciones de Hollywood, sale bastante bien parada.

Valoración:   7

 

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